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El Presbiterio diocesano, como lo hace cada 8 de julio, peregrinó a la Basílica de Pátzcuaro.

El Presbiterio de la Arquidiócesis peregrinó y se postró ante la imagen de Nuestra Señora de la Salud de Pátzcuaro, el pasado miércoles 8 de julio, y para proclamarle su adhesión, mediante la consagración que realizó en la Eucaristía que presidió el Cardenal Don Alberto Suárez Inda al mediodía.

 

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Más de 200 sacerdotes diocesanos y religiosos, los Obispos Carlos Suárez y Octavio Villegas, así  como cientos de feligreses de toda la diócesis, asistieron a esta solemne Eucaristía en la que don Alberto, ante todo, manifestó su alegría por la presencia del Presbiterio para renovar su consagración a la Santísima Virgen, ”unidos como una sola familia, pidamos a la Señora que nos proteja, nos anime y nos conserve siempre unidos”.

En la celebración, que ya es toda una tradición del mes de julio, el Pastor diocesano señaló en su mensaje que resulta sorprendente contemplar el designio de Dios, reflejado en la mente y en el Corazón de aquella pequeña Sierva, la esclava del Señor, “el Magníficat nos abre perspectivas inmensas, más allá de esta mirada corta que no alcanza a comprender la grandeza, la proyección de la obra de nuestro Creador, esta estrechez que no alcanza a medir la anchura y la profundidad del amor misericordioso del Salvador”, dijo.

Recordó también que en aquel pueblecito escondido entre las montañas de Judea, que es el escenario en el que convergen las miradas y desde donde brota el gozo y la esperanza de la humanidad, “ahí resuena el Magníficat que canta la grandeza del que todo lo puede, que hace maravillas por la Creación y que proclama también María, la fidelidad inquebrantable de Aquel que muestra su poder en la misericordia”.

En la homilía, Don Alberto hizo también alusión a la carta apostólica el “Rostro de la Misericordia” y a la Encíclica “Alabado Seas”, y dijo que en estos documentos, el Santo Padre “nos hace descubrir toda la fuerza y la belleza de este plan de Dios, como Padre amoroso que acaricia la obra de sus manos, que no se olvida de sus promesas y que nos muestra más bien su inmensa misericordia”.

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Antes de concluir la celebración, el Cardenal también felicitó a los sacerdotes que durante este año cumplirán 50 y 25 años de Ordenación. Invitó a tener presente, el próximo lunes en 13 de julio, a Mons. Estanislao Alcaraz en su noveno aniversario luctuoso, y pidió la oración por el próximo Sínodo de los Obispos que se llevará a cabo el próximo mes de octubre con el tema de la familia.

Así, en un momento solemne, y a una sola voz, todos los sacerdotes renovaron su consagración a María Inmaculada de la Salud, Patrona de la Arquidiócesis.

Alberto Calderón Ramírez