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El pasado martes 15 de diciembre, fiesta de la Asunción gloriosa de la Santísima Virgen María, ya casi para concluir el día, entregó su alma al Señor, después de larga enfermedad, el Sr. Canónigo de la Catedral de Morelia, Don Francisco Espejel Sánchez, a la edad de 92 años y 66 de sacerdote. Como vivió, así murió: pobre, humilde, sencillo, dicharachero, ingenioso, trabajador y colmado de méritos. Su funeral fue en la Santa Iglesia Catedral el miércoles 17 al mediodía, celebración que presidió Mons. Carlos Suárez Cázares, Obispo Auxiliar, acompañado de unos treinta sacerdotes, entre ellos nueve de los señores capitulares, familiares, amigos y conocidos del padre Espejel.

Origen

El P. Francisco Espejel Sánchez nació en Salvatierra, Gto., el 31 de octubre de 1924. Él mismo decía: “Nací en Salvatierra, crecí en Celaya y me eduqué en Morelia”. Sus padres fueron Don Juan Espejel y Doña Plácida Sánchez. Es el segundo de cinco hermanos: Salvador, Francisco, Juan, Miguel, Jesús y Ángela. Le sobreviven el mayor, con casi 95 años, y los dos últimos. Los sobrinos le llamaban familiarmente “el tío Quico”.

Estudios

Su papá murió cuando eran pequeños y el niño Francisco estuvo de interno en el Asilo de Celaya, con las Hermanas del Sagrado Corazón y de los Pobres. Siendo adolescente, llegó a Morelia y se integró a los “Vanguardistas” de la Acción Católica, a cargo del P. Guillermo Ibarrola, quien lo preparó para ingresar al Seminario de Morelia, que en aquellos años el Colegio Mayor había emigrado a Montezuma, NM, USA, y el Colegio Menor deambulada por los pueblos de Tlacotepec, Santa María de los Ángeles y San Francisco de los Reyes de la Parroquia de Tlalpujahua.

Seminario

Ingresó al Seminario en diciembre de 1940. Viajó de Morelia al Oro, Edo. de Méx., y de allí a San Francisco de los Reyes, Mich., donde funcionaba el primer año de latín. Formó parte de una generación que hizo historia. Entre sus compañeros más famosos estaban el Sr. Obispo Don José López Lara y los PP. Juan Manuel Abascal, Abel Sereno, Javier Murillo, Enrique Cortés, Juan Vázquez, Salvador Barroso, José Chávez Calderón, que luego se integró a los Misioneros de Guadalupe, Otilio Escamilla y otros más… Sus honorables maestros fueron, entre otros, Don Jesús Tirado, Antonio Álvarez, Román, Acevedo, Joaquín y Salvador Campos, José Luz Ojeda, Pedro Aranda, Juan Navarro…

En diciembre de 1943, regresó el Seminario a Morelia y se estableció en el claustro del Carmen. Allí continuó sus estudios sacerdotales el padre Espejel entre libros, pintando los muros del convento carmelita, encabezando el grupo de los “esforángeos”, grupo opositor por sistema a los “scouts” de casa. Los primeros, utilizaban como emblema la flor de calabaza, frente a los scouts, que llevaban muy en alto la flor de lis. Muy deportista y tenaz catequista. Su curso es el único que cuenta con una historia propia, debido a la pluma ágil de José Chávez Calderón y plasmada en el libro “Rastros en la Tierra”, que es una fuente de primera mano para la historia del Seminario de Morelia en la época de la diáspora y su estancia en el Carmen.

Sacerdote

Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de diciembre de 1951, en las témporas de adviento de aquel año y cantó su primera Misa en San Diego el primero del año de 1952. Su primer destino fue la Parroquia del Señor del Hospital de Salamanca como Vicario. Luego de un interinato en Tendeparacua, fue el primer Vicario Fijo de Tafetán. Después pasó a Etúcuaro, Angamacutiro y San José Parangueo como Párroco. Luego la amistad solidaria lo llevó a la recién creada diócesis de Ciudad Victoria como estrecho colaborador del primer obispo Don Jesús Tirado.

Después de un año en Tamaulipas, volvió a Morelia. Fungió como párroco interino de Huandacareo unos meses y de allí pasó como Párroco a Coeneo. En 1975 fue nombrado Párroco de Santa Ana Zacapu. Dejó este oficio en 1983 para desempeñarse como Vicario Episcopal de la Zona Pastoral del Oriente, donde después de deambular por Ciudad Hidalgo y Tuxpan, finalmente se estableció en la Capilla de San Nicolás de Maravatío. Ejerció este cargo durante doce años. Cuando dejó el gobierno pastoral de la Arquidiócesis Don Estanislao Alcaraz, el P. Espejel pasó de Párroco a San José de Zitácuaro.

En enero de 2002, llegó el padre Espejel a Morelia como Rector del Templo de San Juan y como Canónigo de la Catedral de Morelia, donde llegó a ser Deán, es decir, presidente o coordinador de ese grupo colegiado de canónigos. En Morelia pasó los últimos quince años de su vida ejerciendo su sacerdocio siempre en una actitud de disponibilidad y generoso servicio hasta su muerte.

Admiración

Siempre admiré del padre Espejel su caridad y fraternidad sacerdotal. En Zacapu fue el creador de los “lunes clericales”, donde cada semana se reunían muchos sacerdotes a preparar la homilía del domingo siguiente, practicar algún deporte o entablar encarnizados torneos de dominó. Después venía la convivencia y la comida, para retornar a sus comunidades llenos de ilusiones y de proyectos pastorales. Nunca se perdía una convivencia o reunión sacerdotal.

Fue un sacerdote trabajador de pico, pala y cuchara. Lo mismo le interesaba dotar de agua a sus comunidades, que construir puentes y caminos, gestionar la luz eléctrica y dotarlas del servicio telefónico, sin descuidar la atención espiritual y pastoral de sus fieles. Se destacó por su obediencia a sus legítimos superiores, sin “dejar de ser libre, creativo y que le enseñaron a saber mandar, gobernar y conducir sin autoritarismos, sin protagonismos, sin autoafirmaciones” (Mons. C. Suárez).