husband wifeAmor es igual a comunicación, Mac

¡Mac, amigo, te saludo cariñosamente: He vivido una experiencia curiosa y al mismo tiempo rara. Hemos ido a un restaurante con algunos miembros de la familia y aquello estaba ¡a reventar!, tuvimos que esperar una buen rato, y para no desesperar, me puse a observar las mesas. Muchas parejas con sus hijos, otras más el solo matrimonio y unas cuantas ya de cierta edad.

Alguna vez leí que en las parejas la comunicación es inversamente proporcional al tiempo que llevan unidos. ¡Y ahí lo pude comprobar! En una mesa, un matrimonio con dos hijos esperaba sus platillos; la mamá, atendiendo a los hijos, de vez en cuando trataba de hablar con el marido y éste leía parsimoniosamente el periódico. Se podía advertir un poco de desesperación en la señora, pero no logró el contacto: el otro seguía ocultando las narices en las páginas del diario.

En otra mesa, una joven pareja mostraba cierto fastidio; ambos parecían ajenos y de vez en cuando él bostezaba, se lanzaban miradas intermitentes y se notaba el hastío y hasta cierta indiferencia. Presumo que sus almas se encontraban a miles de años luz una de la otra. Ni una palabra, ni una sonrisa, ni una mirada. Como dos extraños que fortuitamente se encontraran en una mesa solamente para comer.

En otra mesa, una pareja de cierta edad se esforzaba por platicar, pero daba la impresión de que ya todo se lo habían dicho. Manejaban frases cortas, ademanes sin fuerza expresiva, se miraban como si les doliera estar ahí y en ocasiones veían hacia otras mesas y mascullaban algo que parecía una crítica.

Y en otra, ¡albricias!, una pareja de novios hablaba hasta por los codos. Sus movimientos eran agradables, su lenguaje corporal interesante y sugestivo, daban la impresión de que platicarían por toda la eternidad.

Y al contemplar toda esa gama de formas de comunicación, no pude más que pensar: Dios mío, ¿qué pasa en las almas que, a medida que pasa el tiempo, parece que no hay nada más de qué hablar? ¿Será el polvo de la vida que se acumula en la relación de las parejas hasta convertirlos en dos seres semimudos, a los que casi les duele dejar salir las palabras? ¿Por qué tarde o temprano se cae en la rutina, y una relación que tanto prometía al empezar se convierte en una cadena que pesa enormemente sobre los hombros? ¿Cómo restaurar la ilusión en esas almas que manifiestan su hastío y su desesperanza de modo tan palpable?

Cómo me gustaría depositar en esas almas la inquietud de establecer un diálogo amoroso, que permita ofrecer la caricia de la comprensión y el intercambio afectuoso de palabras que confirmen el amor profundo, auténtico y cariñoso que cada pareja debe buscar para caminar por la vida con la felicidad a flor de piel y poderla compartir con todos lo que les rodean.

No olvides, mi querido Mac, que amor es igual a comunicación y comunicación igual a tiempo. Si tenemos esto en cuenta, quizá se puedan mejorar enormemente las relaciones de pareja. Te envío un abrazo y te deseo mucha felicidad: Mac.