portada3 2 Alberto Calderón Ramírez

Una de las tradiciones más arraigadas en los pobladores de Puruándiro, es la devoción al Cristo del Señor de la Salud. Durante todo el mes de mayo, los fieles de esta comunidad, así como de los pueblos vecinos, llegan hasta los pies de la imagen para darle gracias por los favores recibidos y pedir bendiciones para sus familias.

La imagen del Señor de la Salud permanece casi todo el año en su camarín, en la parte superior del retablo mayor del templo parroquial. El primer sábado de mayo es bajada ceremoniosa y procesionalmente para permanecer más cerca del pueblo durante las tres principales celebraciones: la Fiesta del Patronato, primer domingo de mayo; la Fiesta de los Esclavos, viernes siguiente a la primera fiesta, y la Fiesta de la Liberación el 25 de mayo. Las festividades de mayo terminan cuando la imagen, tras una solemne procesión, es colocada nuevamente en su camarín.

Cada 25 de mayo, desde 1834, y como súplica al Señor de la Salud ante la amenaza de cólera morbus que azotaba en ese año buena parte del país, comenzó a celebrarse la fiesta en honor de esta bendita imagen.

Pero también se recuerda un acontecimiento histórico, cuando aquel 25 de mayo de 1918, Puruándiro amaneció sitiado por Bernardo Salas, que, desobedeciendo al bandolero Inés Chávez, amenazó al pueblo con tomar nuevamente la plaza y obligar a erogar recursos aportando para la causa revolucionaria. Sin embargo, el sacristán en turno, al ver acercarse a los revolucionarios, comenzó a repicar las campanas en señal de alarma y convocando así el pueblo. Los habitantes creyeron que volvía Eduardo Gutiérrez a incendiar Puruándiro, como ya lo había hecho en junio de 1912. Al repique, el pueblo se congregó para implorar al Señor de la Salud que los librase de esas hordas. Alrededor de las tres de la tarde, a un cohetero se le incendió una caja con petardos, entonces surgió la idea para que otros coheteros se sumaran simulando una guisa de cañonazos y haciendo creer a los rebeldes que Puruándiro se encontraba fuertemente armado. Los rebeldes, asustados, emprendieron la retirada. De ahí los tradicionales “enchorizados” que recuerdan este hecho cada 25 de mayo a las tres de la tarde, que se dejan escuchar por todo el pueblo, no sin reconocer la gracia y la liberación que al pueblo de Puruándiro le concediera el Señor de la Salud.

Además de las fiestas en honor del Señor de la Salud, durante casi todo el mes de mayo, Nuestro Señor Jesucristo es alabado, bendecido y glorificado cada viernes a las tres de la tarde con lo que se conoce como ‘la visita al Señor de la Salud’, congregando una gran multitud de fieles que oran por la conversión de los pecadores y el aprovechamiento de la gracia misericordiosa de Dios manifestada singularmente en su Hijo Jesucristo.

salud21 Una imagen tallada en madera a finales del siglo XVII o principios del XVIII

De la imagen del Señor de la Salud no existen fuentes documentales de sus origen o fabricación, en el libro del Canónigo José Guadalupe Romero “Noticias para formar la historia y la estadística del Obispado de Michoacán 1860”, se dice que la parroquia está dedicada a San Juan Bautista y en ningún momento destaca el culto al Señor de la Salud.

Sin embargo, por la tradición popular, se conoce que la imagen escultórica del Señor de la Salud pertenece a los llamados “Cristos implorantes suplicantes” por su actitud manifestada en el dolido rostro, que parece decir “perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen”. La talla en madera, por sus características, parece haber sido realizada a finales del siglo XVII o principios del XVIII, pues se encuentra hecha a la usanza barroca que imperaba en la época. En ese tiempo se imitaban de una manera extraordinaria los rasgos físicos, desde la viveza de los ojos, hasta los gestos de sufrimiento del entrecejo, la boca entreabierta, en la que se aprecian sus marfileños dientes tallados de hueso, la sangre corriendo por las mejillas y frente.

salud9 Un Cristo que refleja dolor y sufrimiento.

El Cristo del Señor de la Salud es una hermosa imagen de tamaño natural traída de España. Tiene la cabeza ligeramente inclinada sobre su pecho hacia la derecha; de clásica belleza, su rostro ensangrentado refleja el dolor y sufrimiento, luciendo una cabellera natural. El cuerpo en general guarda las proporciones estéticas y armónicas en un aura triangulada. Su acabado o “encarnación” es color amarfilado, como el de un hombre que ha perdido mucha sangre. La llaga que brota del costado parece estar seca, mientras sigue corriendo la sangre por el cuerpo, lo mismo en las llagas de los hombros y rodillas, en las que está descubierto el hueso. Las venas ocultas están marcadas, como una presencia de la presión arterial o significando a un hombre fuerte de trabajo.

En el año 2002, la imagen del Señor de la Salud tuvo que someterse a una restauración. La imagen dignificada fue colocada después de la restauración nuevamente en la cruz, colocándole los clavos de fierro fundido y cubiertos con una flor de latón y piedra color oro, en los que se interpusieron rondanas de carnaza con la finalidad de que no se volviera a dañar la imagen. Todos los materiales que se aplicaron a la escultura fueron los mismos que se utilizaron para su elaboración.