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Alfonso Francisco Hernández Pérez.

El 19 de febrero conmemoramos el 106º Aniversario del Ejército Mexicano, institución que tiene por objeto defender la integridad, independencia y soberanía de la nación, y junto con la Fuerza Aérea conforman la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la cual organiza, administra y prepara a ambas.

Otras de sus misiones son: garantizar la seguridad interior, auxiliar a la población civil en caso de emergencia. Es una institución que depende del Poder Ejecutivo Federal, por lo que su visión está apegada a un compromiso con la democracia y apoya el desarrollo nacional.

Su personal debe encontrarse organizado, equipado y adiestrado para la confrontación efectiva, sin embargo se espera que una vez superada la crisis de seguridad que vive el país pueda convertirse en un ejército de paz de acuerdo a declaraciones del Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

La Visión 2030, es decir una meta que debe cumplirse en los próximos 11 años, establece que la Secretaría de la Defensa Nacional debe “contar con una Fuerza Armada polivalente, ligera, flexible, de gran movilidad táctica y estratégica, con capacidad de respuesta, sólida moral, espíritu de cuerpo, principios disciplinarios y arraigada vocación de servicio, dotada de recursos humanos, tecnológicos e informáticos de alta calidad, acordes a la potencialidad del país, que pueda hacer frente en diversos ambientes a amenazas externas e internas que pongan en riesgo la consecución y/o mantenimiento de los objetivos nacionales…”

Guardia Nacional

En este sentido, habría que preguntarnos qué será esta nueva figura en la Seguridad Pública. La Guardia Nacional es un cuerpo que pretende unir a la Policía Militar con la Policía Federal y garantizar un marco legal del actuar del Ejército en las calles. Esta estructura ya ha tenido probados resultados en Francia y España, sólo que, a diferencia de estos países, en el nuestro la ola de violencia de los últimos años ha obligado a los militares a no despegarse de combatir al crimen organizado, al grado de no poder regresar a los cuarteles.

Cabe el cuestionarse en este sentido hasta dónde están determinadas las facultades de este cuerpo, su paso por la historia y las distintas clases de Ejército que existen; por ejemplo, el Activo entra en funciones cuando se le convoca, como en el caso de Cuba; el Aliado es común entre países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y que ha planteado cuestionables intervenciones militares; el Auxiliar, como los “cascos azules” de las Naciones Unidas, entre muchas otras modalidades, nos permite revisar el papel de participación en las alianzas internacionales. Nuestro principio fundamental es la no intervención, se encuentra plasmado en la Carta Magna y nos obliga a centrarnos en una política interna, sin dejar de atender el compromiso histórico de mediadores en el ámbito internacional, como en el controvertido caso venezolano.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de la Unión, Ricardo Monreal, establece que el objetivo de la Guardia Nacional es encauzar, redirigir y organizar la lucha contra la inseguridad y la violencia y no la militarización del país. La Guardia Nacional podrá conformarse en cuanto el artículo 4º Transitorio de la Constitución sea restituido.

Curtidos con la tierra y el sol

Sin duda, el Ejército es una de las pocas instituciones del país que más respetos inspiran, sus soldados son ejemplo para niños y jóvenes que quieren unirse a sus filas, sus escuelas son referente de disciplina y semillero de buenos profesionistas; sin embargo, su intervención en casos como el de Ayotzinapa, Tlatlaya, entre otros, los han puesto en el ojo del huracán y en una condición de desprestigio que bien permite replantearse su papel en labores de seguridad.

Muchos de sus miembros pertenecen a las clases más humildes y trabajadoras de la población, son la rama terrestre de las Fuerzas Armadas, incursionan en las distintas zonas geográficas del país, que son totalmente accidentadas y que van desde las sierras, las cordilleras, las montañas, los montes y las colinas, lo que los obliga a prepararse física y mentalmente para cumplir su misión. En sus campamentos, se vive el frío, el hambre, luchan contra las inclemencias del tiempo, los desastres naturales o los accidentes humanos, es quizá por ello que es más común llamarles cuerpo castrense, que proviene del latín castrum (campamento).

Pueblo de guerreros

Fueron varias las culturas que florecieron en nuestro país, cada una con sus formas y rituales propios, pero por casi un siglo antes de la Conquista, en el centro del país los pueblos de Tenochtitlán, Texcoco y Tacuba conformaron la Triple Alianza, a la cual le rendían tributo 38 señoríos. Su especialización era alta: iban al Calmécac y al Tepochcalli a la formación y realizaban las “guerras floridas”, en que se hacían de prisioneros para sacrificarlos ritualmente.

En el periodo virreinal, la organización estaba basada en milicias que defendían territorios, puertos y fronteras, pero sobre todo a la realeza, lo que llevó a la Independencia de 1810 y a la conformación del Ejército Insurgente, que comenzó con apenas 70 prisioneros liberados por Hidalgo, así como empleados, campesinos y artesanos.

El Ejército Trigarante es considerado el primer Ejército Mexicano, data de 1821, entró con Agustín de Iturbide a la Ciudad de México el 27 de septiembre de ese año con el respaldo del Plan de Iguala firmado por Guerrero. Luego vino el Ejército Imperial, que evitó el asalto de la Armada Española en 1822. El Ejército Nacional evitó la reconquista española y luché en las Guerras de Texas y la “de los Pasteles”.

El segundo Ejército Mexicano es el Liberal, que derrotó al Conservador en las Guerras de Reforma. Luego vendría el Ejército Federal porfirista y, para 1810, los Ejércitos revolucionarios: Constitucionalista, del Noroeste, la División del Norte, el Libertador del Sur y por último el convencionista.

El Ejército moderno

México tiene 12 Regiones Militares, la mayoría de ellas abarca varios Estados, existen también 45 Zonas Militares. La 21ª se encuentra en la ciudad de Morelia, su comandante es el General de Brigada DEM Gerardo Mérida Sánchez.

El Día del Ejército Mexicano fue determinado como conmemorativo, debido a que el 19 de febrero de 1913, Victoriano Huerta dio ‘cuartelazo’ contra el gobierno de Francisco I. Madero, y por ello, Venustiano Carranza, Gobernador de Coahuila, decretó ese día la organización del Ejército Constitucionalista, encargado de sostener el orden constitucional de la República.