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Santuario de la Mariposa Monarca

Alberto Calderón Ramírez

Uno de los lugares más espectaculares que se puede visitar durante los meses de noviembre a marzo en Michoacán en sin duda el Santuario “El Rosario de la Mariposa Monarca”, ubicado a escasos kilómetros de Angangueo, en el municipio de Ocampo. El Santuario de El Rosario es el más grande y el más visitado dentro de la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca, a donde cada año millones de mariposas llegan desde los EE UU y Canadá, cubriendo los oyameles en racimos anaranjados y negros, ofreciendo un espectáculo único en el mundo.

Visitar este lugar resulta una experiencia formidable y agotadora, ya que el camino hasta el núcleo donde se concentran las vastas colonias de mariposas es cuesta arriba, si no es a pie; primero hay que subir unos 650 escalones, y posteriormente caminar otro tanto, el cual toma aproximadamente una hora y media. Sin embargo, también existe la opción de subir a caballo, con un costo extra. Pero de las dos formas, se puede apreciar y convivir con el hermoso paisaje natural que ofrece este bosque de oyameles y pinos.

Ya arriba, en las colonias, los guías acompañan a los visitantes hasta los miradores, en donde la gente, guardando las indicaciones de no hacer ruido y no traspasar los senderos establecidos para proteger a las que están en el piso, puede contemplar el hermoso espectáculo de la mariposa, el cual dura 18 minutos, para que los miles de visitantes que fluyen puedan contemplar esta maravilla sin alterar el estado de hibernación de las mariposas.

Si es un día soleado, al mediodía las mariposas dejan los árboles donde anidan para revolotear entre los rayos del sol que se filtran a través de los enormes árboles y descender hasta los visitantes. Pero si está nublado, tan sólo se podrán apreciar en sus nidos en lo alto de los árboles.

Después de disfrutar este espectáculo, el regreso para todos es a pie, pero a pesar del cansancio la gente baja fascinada, y aprovechan para degustar algunos de los antojitos que se ofrecen, así como adquirir algunos recuerdos que se ofertan en el corredor artesanal que atiende la gente del ejido.

Un esfuerzo grande de los ejidatarios para conservar este Santuario

El Rosario es el principal Santuario de la Reserva de la Biósfera de la mariposa monarca por la enorme concentración de mariposas que arriban en la Sierra del Campanario, rodeada de bosques de oyameles, pinos y encinos.

Está abierto al público desde 1980 y se ha convertido en un área turística importante a partir de 1986, cuando el Gobierno Federal construyó la infraestructura y las primeras instalaciones de atención al turista, a lo que se sumó un conjunto turístico rústico compuesto por cabañas, locales que ofrecen comida y artesanías, estacionamiento y sanitarios, todo construido por la organización ejidal.

“Desde hace más de 30 años se empezó a darle promoción a este espacio para la visita de los turistas. En los primeros años, fueron los pobladores de los lugares vecinos quienes visitaban esta zona; sin embargo, en los últimos años se le ha dado promoción mundial y se ha convertido en un sitio visitado por miles de turistas de todo el mundo”, destacó Miguel Cruz, Comisario Ejidal y encargado de la preservación del sitio.

Asimismo, señaló que este Ejido, compuesto por unas 2,700 hectáreas, se ha convertido en un área protegida día y noche para evitar la tala de árboles: “Somos alrededor de 260 ejidatarios, con unas 4 mil gentes en todo el ejido, este Santuario para nosotros es una fuente de ingresos, todos trabajamos durante la temporada de la mariposa, por eso todo el año cuidamos el bosque y trabajamos en la reforestación. Tan sólo en los últimos 4 años se han reforestado cerca de un millón de árboles en todo el ejido, sobre todo en la parte del núcleo, que son unas 400 hectáreas, donde se concentran las colonias de mariposas, con la finalidad de seguir manteniendo el hábitat para la mariposa, porque entre más bosque tengamos, más mariposas llegarán, y este año ha sido uno de los mejores porque se ven vastas las colonias”, afirmó el Comisario.

Los pobladores de este Ejido se dicen satisfechos por el apoyo de las organizaciones gubernamentales, ya que afirman que les han ayudado a que se tenga una mejor infraestructura tanto en caminos, como en las instalaciones del Santuario.

Ciclo de vida

Como todas las mariposas, la Monarca tiene un ciclo de vida breve que pasa por una impresionante metamorfosis. Para la primera etapa, las hembras ponen sus pequeños huevos blancos en las hojas de los algodoncillos (Asclepias spp.). Cada hembra pone alrededor de 400 huevos, de dos milímetros de tamaño, individualmente (no en grupos) en la parte inferior (envés) de las hojas de las plantas. Después de cuatro a ocho días, nacen unas diminutas orugas de rayas blancas, negras y amarillas que se alimentan vorazmente de las hojas del algodoncillo.

Después de nueve a quince días, la oruga busca un sitio escondido entre los arbustos y una vez colgada de cabeza, rompe su piel y por debajo la nueva piel se endurece en una verde crisálida. Dentro de la crisálida sucede una de las transformaciones más espectaculares del mundo animal. El cerebro, el corazón y el aparato digestivo de la oruga se modifican, al tiempo que se desarrollan músculos, ojos compuestos, tres pares de patas y dos pares de alas. Al pasar dos semanas, la crisálida se transparenta, se rompe y emerge un nuevo adulto.

Este ciclo de vida dura aproximadamente un mes y puede acelerarse o alentarse de acuerdo a las temperaturas del ambiente. Sin embargo, a mediados de agosto en las latitudes de Canadá y Estados Unidos, baja el ángulo de la luz del sol, bajan las temperaturas y se acortan los días. La generación que nace en esta época influenciada por los cambios ambientales es distinta a todas las generaciones anteriores. Retrasará su reproducción y vivirá hasta 9 meses, tiempo suficiente para viajar al sur (2 meses), pasar cinco meses en México o California y regresar hacia el norte. Esta generación es conocida como "Matusalén" por su longevidad.

En México, la Mariposa Monarca se encuentra en la categoría de riesgo como Sujeta a Protección Especial por la Norma Oficial Mexicana 059.

Durante la etapa de adulto, la mariposa se alimenta de néctar y pasa de ser un herbívoro a ser un importante polinizador. Millones de Mariposas Monarca viven en Norteamérica, y además, a través de su migración, mueven el polen de las plantas con flores, promoviendo así la diversidad genética de las plantas.

Hábitat.

El hábitat de la Mariposa Monarca cambia radicalmente durante su ciclo anual. En Canadá y Estados Unidos frecuenta pastizales, zonas abiertas, jardines y, en menor grado, bosques. En México, su hábitat más importante es el bosque.