Festejan al Precursor del Señor

17 2de3 2Ser obedientes, como el Bautista

La Parroquia de San Juan Bautista, de Tiripetío (Mpio. de Morelia), Mich., celebró a su Santo Patrono el pasado día 24 de junio. Desde las 7 de la mañana empezaron cantándole las mañanitas, después se efectuó la Misa de mediodía, donde hubo Primeras Comuniones, posteriormente bautizos, Primeras Comuniones de adultos y Confirmaciones, adminsitradas por el Vicario Episcopal P. Abel Mora, quien estuvo acompañado por el P. Daniel Martínez, Párroco de esta comunidad. En su homilía, el P. Abel nos decía que San Juan Bautista fue un santo humilde y obediente a sus padres. Les dijo a los niños que le gustaría que de aquí de Tiripetío salieran muchos Juanes, como su Santo Patrono, igual de obedientes a sus padres como lo fue él. Señaló que a la pregunta de si los santos nacen o se hacen, la verdad es que la santidad se hace y nos instó a que seamos santos como lo fue nuestro Patrono, que es uno de los Santos más venerados.

La fiesta estuvo amenizada por los coros de la Parroquia y de las comunidades de la misma. El P. Daniel agradeció a sus fieles por su cooperación económica y espiritual, sobre todo al Consejo Parroquial y los equipos de Liturgia y Catequesis. Se sentía feliz de ver a familias unidas en el Sacramento de la Comunión y Confirmación. Para terminar, hubo una quermés y música; a pesar de la lluvia, todo era alegría y felicidad.

Gregorio Castillo G.

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Fiesta de San Guillermo, en Tzitzio

Alberto Calderón Ramírez

El domingo 24 de junio, el Obispo Auxiliar Mons. Hércules Medina visitó la Parroquia de San Guillermo Abad, de Tzitzio, para presidir los festejos por la fiesta patronal, que se adelantó un día para facilitar la participación de los fieles de las diferentes comunidades de la Parroquia.

En punto de las once de la mañana, Mons. Medina, acompañado del Párroco P. Víctor Alejandre Domínguez, presidió la Eucaristía, en la que más de cien niños y adolescentes de toda la Parroquia recibieron el Sacramento de la Confirmación.

En la concurrida celebración, el Obispo recordó que la fiesta de un santo es una oportunidad de pensar en la vocación más sublime que tiene un cristiano, y que es la vocación a la santidad, la cual es un llamado que hace Dios a todos los seres humanos, a la que, dijo, se necesita dar un sí, como lo hizo San Guillermo: “Él le dijo a Dios que sí quería ser su discípulo y vivir bajo su estilo de vida, y si nosotros queremos ser santos como San Guillermo, necesitamos decirle sí a Dios y vivir y aceptar su estilo de vida”.

El Obispo recordó que en estos tiempos difíciles en los que la gente se ha alejado de Dios, “es muy importante que en las familias se anuncie la Palabra y se trasmita la presencia de Dios; en las familias donde hay paz y amor, ahí está Dios”, concluyó el Obispo.