Papá en el hogar

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Poco se habla de esos héroes anónimos que día a día contribuyen al crecimiento de su familia. Y no hablamos del papá tradicional que, con su trabajo y aportación económica, brinda todos los satisfactores materiales en casa, sino de aquel hombre moderno que toma la escoba y el recogedor, se pone mandil y apoya a la mujer en las labores del hogar, en una sociedad que cada vez más demanda igualdad entre los géneros. Resulta un papel difícil, máxime cuando ciertos estereotipos machistas perviven, mismos que tachan de ‘mandilón’ al que se atreve a hacerlo.

Sin duda, los roles han cambiado y podemos encontrar en los hogares ya no a un jefe de familia, sino a una jefa de familia que lleva la voz de mando y que incluso puede llegar a tener mejores ingresos que el varón.

Si aún te resistes...

El camino para que te integres al trabajo del hogar no es fácil, seguramente resulta más reconfortante la comodidad de un sillón que lavar los trastes, y más ahora en plena jornada mundialista; en muchas ocasiones esto pasa por exigencias de tu mujer, que te demanda apoyo, debes parar bien las antenas cuando las exigencias y las negaciones se vuelven gritos y ofensas verbales porque pueden escalar a otros niveles de violencia. Sí resulta difícil el cambio de paradigma, pero créeme que es mejor ir a la cama sin remordimientos que con aquella sensación de que algo está fallando y es que el trato amoroso que nuestra madre nos dio cuando éramos niños nos mantuvo a raya de la cocina y nos dificultaba para lavar un traste.

Es importante tener una actitud solidaria, si los pequeños andan por ahí invítalos a participar, te será más amena la faena. Uno de los roles que seguramente te acompañará en este esfuerzo es el del poder, sentir que se tiene control sobre las cosas te hace sentir pleno, pero no todo es perfecto, debes compartir esa carga para que el estrés no se apodere de tu vida. Muchas de las relaciones entre parejas están determinadas por los roles de dominación, en el que uno o el otro ejercen un manejo de las situaciones mediante el chantaje, la disposición del dinero y otras acciones, no dejes que estas circunstancias controlen tu relación, mejor habla con tu esposa y establezcan acuerdos.

Trabajar fuera del hogar

La mujer debe sentirse capaz de poder enfrentar el mundo mediante su trabajo, esto le permite ser autosuficiente y desarrollar distintas facetas de su personalidad: liderazgo, don de mando, manejo de conflictos; con pequeñas acciones como recoger a los niños o preparar los alimentos, ella sentirá tu respaldo y te verá capaz de poder cumplir con lo que ella normalmente hace.

Hay estudios que señalan que cuando una mujer exige apoyo a su pareja y ésta no lo ofrece y además se queja, las probabilidades de criar a un hijo sin reglas para convivir en el seno de la familia son altas y genera comportamientos que se fijan hasta la edad adulta y resulta muy difícil revertirlos.

Activar la sensación de comodidad sólo ayuda a agravar la situación y hace que los maridos se comporten más como niños que como adultos. A la mujer agobiada por las labores, lo menos que se le puede pedir es que haga más, aunque su fuerza y tolerancia a la frustración son altos, no debemos abusar más.

Es común hacer cosas urgentes y dejar las cosas importantes para después, lo cual va generando desgastes que van haciendo que el saco de los pendientes engorde, hasta que estalla con situaciones no deseables para ninguno de los dos, asegura Catalina Gálvez, socióloga uruguaya. Cuando las palabras no han servido para proporcionar ayuda, hay que hacer evidente todo aquello que se hizo para tratar de rescatar lo importante.

Los papás también crían a los hijos

Tener buenos ciudadanos también depende de los papás, no dudes en permitir que tu hijo exprese sus emociones y comparta sus angustias, hacerlo le permitirá poderse plantear situaciones de manera estructural y alternativas para su mejor solución.

Si te haces cargo de los hijos por desempleo, debes ser consciente que tienes la enorme oportunidad de ofrecer tiempo de calidad a tus hijos; si las diferencias de horarios con mamá te permiten aprovechar una tarde con los pequeños, aprovéchala para jugar con ellos, ejercitarse libera endorfinas que les permitirá mantenerse sanos y los alejará de los vicios de la comida chatarra y la televisión. Si los horarios de tu trabajo son flexibles, no dudes en dedicarlos a tus hijos, ellos irán aprendiendo que no eres el ogro del hogar y que les puedes echar la mano para hacer la tarea.

El mal de la pareja

Ahora que si las razones para estar con tus chavalos es el divorcio, procura alejar los problemas con tu expareja de tu relación con ellos, se suele usar a los pequeños como escudos contra los ataques, o para recibir favores. Tu hijo es una persona en formación y no una moneda de cambio, procura alejar el vicio o las malas compañías de tu convivencia diaria con ellos, de esta manera comprenderán que pese a las dificultades se puede ser asertivo y lograr éxitos.

Quítate los complejos

Sociedades muy cerradas ven el papel del papá en el hogar como un fracaso, pero los cambios sociales son innegables y no podemos depositar las responsabilidades básicas siempre en manos de un tercero, el cuerpo es para el trabajo y no para una vida sedentaria y enfermiza. Todo cambio de época va acompañado de críticas y desencuentros. Resulta innegable la ternura que inspiran cientos de padres fotografiados en redes sociales con sus hijos y éstos haciendo podcast, videos tutoriales y escribiendo blogs aconsejando a otros colegas, esto sin duda te ayudará a sentirte menos presionado y de paso aprenderás a que esa sopa no te quede tan salada.

Nada ayudará más a tus hijos a amar la literatura que leerles un libro todas las noches, es comparable y sólo medianamente superado por una buena clase de su profesor favorito, el abrazo con el que cobijas a tu pequeño describiéndole mundos fantásticos hará que él se plantee un universo de posibilidades y no el panorama sombrío que siempre vemos los adultos.

Ver una película infantil con los pequeños te llevará muchos años atrás, a cuando tú tenías su edad, ríete con él de las ocurrencias de los personajes, apréndete los diálogos que él se sabe de memoria y que aprendió en mucho menos tiempo que tú el discurso de graduación. No seas siempre el padre complaciente que todo lo otorga, el obtener con méritos hará que tus hijos se esfuercen y reconozcan el valor de las cosas. Una simple caja puede volverse el mejor de los castillos, más que un juguete costoso sin nadie con quién compartir. No te puedes separar de los primeros pasos que dé, ni del primer momento en que te dijo papá, grábalo y compártelo, quizá con ello ayudes a otros papás a encontrar su lado sensible.

Enséñalo a manejar el bullyng en la escuela, a ser un gran atleta y a tocar las más bellas melodías, verás que puedes contar con él para tu próximo concierto. Visiten muchos lugares, respiren aire fresco y, sobre todo, enséñale a rezar, es ahí en donde se cultiva el buen amor al padre.

Las obligaciones no son sólo en el hogar

Uno de los aspectos que más debes cuidar en casa son las finanzas. Tener un plan de ahorros en pareja les permitirá tener una mejor escuela para los hijos, pagar cursos y talleres que potencien su talento, un plan a futuro para la carrera es sin duda la mejor inversión.

Procura acompañar a tus hijos a actividades con otros niños y sus papás, fomenta lazos que te permitan observar cosas que a simple vista no aprecias, como malos hábitos, comportamientos violentos o hasta una discapacidad que no reconocías, cuatro ojos son siempre mejor que dos, si todo va bien en casa te darás cuenta de que no se dejan influenciar por conversaciones malsanas, ni serán objeto de chismes o rumores, siempre que haya un problema lo resolverán primero en pareja o en directo con los hijos, sin mediar primero con alguno de ellos, existe flexibilidad para darse ciertos gustos como ir al cine o a un parque de diversiones sin caer en excesos, las reglas y los roles quedan claros .

El instinto paterno

El antropólogo social del Instituto de Investigación de la Familia y Población (IMIFAP) Javier Castellanos, asegura que es posible que el hombre desarrolle un instinto tan agudo como el de la madre, pero mucho depende de que el padre vaya desarrollando la capacidad para tenerlo: “¿A cuántos de ustedes no se les despierta el instinto de sobrevivencia ante un peligro? Ahí está la clave, yo como comunicólogo tengo la firme convicción de que algún día seremos capaces de comunicar muchas cosas sin la intermediación de las palabras, si no, pregúntenselo a los gestos, basta una mirada enérgica para que el hijo obedezca y se evite un castigo, o una mirada de advertencia si existe un peligro latente”. Así es que, señores, no sólo se trata de regañar, olvídense de la soledad y de la incapacidad de expresar amor con un abrazo, una lágrima o un beso. Mamás, ayuden a papá en este camino que en ustedes parece natural, pero que también aprendieron. Los valores no se pierden, evolucionan: aprendamos a reconocerlos.

¡Feliz Día del Padre!