Encuentro con CRISTO EUCARISTÍA

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Alberto Calderón Ramírez

“Estamos congregados con mucha fe y esperanza en nuestro corazón para encontrarnos con Cristo y renovar hoy, en esta fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, la fe que tenemos en la presencia real de Cristo en la Eucaristía”, destacó el Sr. Arzobispo D. Carlos Garfias Merlos, en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo el pasados jueves 31 de mayo.

La Plaza Valladolid de Morelia fue el punto de encuentro de cientos de fieles que llegaron de distintos lugares de la ciudad para participar de la Eucaristía concelebrada por unos 20 sacerdotes de la ciudad, la cual tuvo lugar en punto de las seis de la tarde.

Pese al intenso calor, la numerosa feligresía, los seminaristas y un buen número de religiosas de diversas Congregaciones de la ciudad dieron un fiel testimonio de amor y devoción a Cristo Eucaristía.

Ya en la homilía, el Arzobispo recordó que lo que construye al cristiano y lo hace crecer y madurar en la fe es el alimento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, “lo que construye la Iglesia y la hace manifestarse y cumplir con la misión de anunciar el evangelio de Cristo es la Eucaristía; lo que trasforma el mundo, este mundo que tanto nosotros reconocemos como un mundo incrédulo, un mundo que se deja llevar por los anhelos de la ambición, del poder, del placer, el ansia de riqueza, lo que puede trasformar este mundo es la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que se hacen presentes para trasformar a las personas, para trasformar a la familia, para trasformar a la Iglesia, para trasformar las organizaciones y las instituciones, para trasformar la sociedad”, destacó D. Carlos.

Invitó a los fieles a renovar, desde lo más profundo de su corazón, la fe que tienen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, “y recordemos que por la incredulidad de un sacerdote, por la incredulidad de quienes en su momento no han creído en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, surgió esta hermosa fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, para que cada año renovemos la fe que tenemos en la presencia real de Cristo y nos hagamos conscientes de que es la Eucaristía en el corazón de la Iglesia la que va realizando la obra de salvación que Cristo nos dejó y Cristo nos encomendó”.

D. Carlos recordó a los feligreses que, desde el encuentro con Cristo en la Eucaristía, se puede trasformar el corazón de cada persona, y construir la unidad, “esta unidad que hoy podemos experimentar aquí, reflejada en los sacerdotes, los seminaristas, las hermanas religiosas, todos los bautizados y todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que estamos reunidos; esta unidad brota de la Eucaristía, en la Eucaristía podemos encontrar el camino para el perdón y la reconciliación, el camino para reconstruir las personas, para sanar las heridas, para sanar los rencores y resentimientos, para sanar los malos entendidos y las distancias y las diferencias, los conflictos, las guerras y divisiones dentro de nuestro mundo. En la Eucaristía podemos encontrar el camino del perdón y de la reconciliación, en la Eucaristía tenemos el camino cierto para encontrar la paz de Cristo Resucitado en nuestros corazones, y trasmitirla y comunicarla a nuestros hermanos”, resaltó el Sr. Arzobispo en la magna celebración.

12y13 1de1 7Procesión con el Santísimo por las calles del centro de la ciudad

La fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo prosiguió con el recorrido procesional de Jesús Sacramentado. Al concluir la celebración en la Plaza Valladolid, el Sr. Arzobispo expuso el Santísimo en una vistosa custodia y posteriormente él mismo la trasladó a un pequeño altar, donde fue colocada en los más alto, para llevarla en andas por un grupo de jóvenes universitarios hasta las puertas de la Catedral.

En medio de cánticos, oraciones y súplicas, así como de un ambiente festivo y emotivas muestras fe y devoción a Cristo Eucaristía, fueron llegando más personas que se unieron a esta manifestación publica de fe.

Al recorrer la avenida principal de la ciudad, el Santísimo Sacramento se detuvo en los altares que por primera vez se colocaron a las afueras del templo de las Monjas y de la Cruz, en donde el Sr. Arzobispo aprovechó también para hacer una llamado a “dar testimonio de la fe que tenemos en Cristo recorriendo las calles de nuestra ciudad y dando testimonio de la fe que tenemos en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, delante de toda nuestra sociedad, delante de todo nuestro pueblo”, resaltó.

Finalmente, la procesión concluyó en las puertas de la Catedral, en donde el Pastor Diocesano impartió la bendición con el Santísimo Sacramento y agradeció a todos los fieles por la magna demostración de amor a la Eucaristía, así como a las comisiones organizadoras e instituciones que apoyaron para la realización de esta solemnidad. La fiesta culminó con el cielo embellecido por un extenso festival de fuegos artificiales que iluminaron la Catedral de Morelia.