Sagrado Corazón EN TI CONFÍO

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Alberto Calderón Ramírez

Durante el mes de junio, la Iglesia Universal honra de manera especial al Sagrado Corazón, una devoción que, según la tradición, ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia. Sin embargo, la propagación del culto público al Corazón de Jesús tiene su origen en las revelaciones místicas que Santa Margarita María Alacoque comenzó a experimentar en Paray-le-Monial (Francia) desde 1673 hasta su muerte en 1690.

Los Padres de la Iglesia ya tenían una gran devoción por el Sagrado Corazón. En San Agustín, San Ambrosio y San Juan Crisóstomo se pueden encontrar textos que se “refieren a la Sagrada Llaga del costado de Jesús, a la Sangre y Agua que brotaron de su Corazón, de donde se reciben los Sacramentos”.

Siglos más tarde, se pueden encontrar ya muchas referencias a las Llagas del Señor. Sin fijar una devoción concreta, son muchos los santos y santas que se han referido al Corazón y las Llagas de Cristo: San Bernardo de Claraval, Santa Clara, San Buenaventura, Santa Gertrudis, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Ávila, San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal, entre otros.

Entre los primeros difusores del culto público tras las revelaciones antes dichas a Santa Margarita, se destacan San Claudio de la Colombière, director espiritual de la Santa, y los PP. Juan Croisset y José de Galliffe, que escribieron los primeros tratados sobre aquella devoción. Desde el principio fue una devoción muy ligada a la Compañía de Jesús. También muchas Congregaciones Religiosas desde ese tiempo adoptaron esta devoción.

En aquel momento, la fe en el Sagrado Corazón fue una respuesta ante el jansenismo, herejía que tenía una visión excesivamente pesimista del ser humano, como no merecedor del amor de Dios. La devoción al Sagrado Corazón invitaba a practicar la humildad y la confianza en el amor de Cristo.

El culto al Corazón de Jesús comenzó a divulgarse lentamente en círculos restringidos a partir de Francia. En las primeras décadas del Siglo XVIII ya había empezado a calar en el pueblo cristiano por medio, sobre todo, de la fundación de algunas Congregaciones o Cofradías del Sagrado Corazón.

La aspiración principal de Santa Margarita era la aprobación pontificia del culto público al Corazón de Jesús. Sin embargo, hubo que esperar al Pontificado del Papa Clemente XIII, en 1765, para su aprobación, e incluso limitada a Polonia y a Roma.

Posteriormente, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús cobró auge al ser acogida como devoción propia del Apostolado de la Oración (fundado el 3 diciembre 1844 por el P. Francisco Javier Gautrelet, SJ). En 1861, nació, en Francia, la primera publicación para promover la devoción al Corazón de Jesús: “El Mensajero”. Pronto, publicaciones similares surgieron por todo el mundo.

En 1856, el Beato Papa Pío IX extendió la festividad a toda la Iglesia. Su fecha es móvil: se calcula por el día de Pentecostés (luego del segundo domingo, el primer viernes), de manera que se celebra casi siempre durante el mes de junio. En México, se celebra siempre ese viernes, pero en otros países la fecha se puede trasladar.

12y13 9Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690)

Nació en Janots, Borgoña, Francia. Desde pequeña mostró signos de inmensa fe católica. Ella decía que escuchaba la voz del Señor, al que obedecía. Pero fue sólo a partir de los 28 años que sus revelaciones empezaron a ser creídas. Apenas a los 4 años, sin entender plenamente el significado, hizo un voto de castidad que cumpliría hasta el final de su vida. Tuvo una vida muy sufrida, tanto por problemas familiares como por su propia salud. En 1671, inicia su vida como Religiosa en el Convento de las Visitandinas. La vida en la comunidad religiosa no fue fácil, las otras monjas sospechaban y murmuraban sobre las frecuentes experiencias místicas de la Santa. En 1673, presenció la primera Aparición de Jesús, a los 26 años, quien le dijo: “Aunque he cerrado la llaga de tu costado, te quedará para siempre su dolor”. En 1675, fue la última Aparición, en donde el Señor le reveló su nombre y propósito: que se celebrara una fiesta especial para honrar su Corazón por los hombres. Anticipó la fecha de su muerte. En 1920, fue declarada Santa por el Papa Benedicto XV.

En la visión de mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María doce promesas para todos los que cumplieran con su devoción, pidiéndole que se celebrara cada año una fiesta en su nombre. Murió a los 43 años de edad, el 17 de octubre de 1690.

12y13 3La devoción al Sagrado Corazón en la Arquidiócesis de Morelia

Desde hace más de cien años, la Arquidiócesis de Morelia le ha rendido una especial devoción al Sagrado Corazón durante el mes de junio, a través de piadosas Peregrinaciones, en las que han participado miles de fieles de todas las Parroquias del Arzobispado en el pasar de los años.

Según relata la Hermana María Enriqueta Aguirre Ceballos, HSCyP, historiadora de la las Hermanas del Sagrado Corazón y de los Pobres, desde el principio de su acción pastoral, el tercer Arzobispo de Michoacán, Mons. Atenógenes Silva comenzó a preparar la institución de las Peregrinaciones de todas las Foranías a la Santa Iglesia Catedral en el mes de junio, dedicado en la Iglesia Universal al Sagrado Corazón de Jesús.

La Religiosa comparte que en la Circular n° 4, relativa a esta piadosa práctica, Mons. Silva señaló: “Deseando celebrar con todo el esplendor posible el mes del Sagrado Corazón de Jesús en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, he dispuesto, de acuerdo con el M.I. y V. Cabildo, se realicen los actos de culto que constan en el impreso adjunto, firmado por la Comisión Organizadora con aprobación mía. Al tener la satisfacción de comunicarla a Uds., les suplico encarecidamente se sirvan hacer se cumplan, en la parte que les corresponde, para honra y gloria del Divino Corazón de Jesús… Ésta es una Devoción sublime, ella consuela en las aflicciones, sostiene en la lucha, ilumina en las dudas y atrae sobre nosotros las divinas misericordias”.

Así, cuenta la Hna. Enriqueta que, en junio de 1901, se realizaron por primera vez estas Peregrinaciones, organizadas perfectamente: día y hora que tocaba a cada Parroquia, Templo o Capilla, Asociaciones Apostólicas y los diversos sectores de la sociedad, así como los temas concretos señalados para la predicación de cada día del mes. “Se hacían convenios de transporte con los Ferrocarriles Nacionales, consiguiendo buenos descuentos para los grupos de peregrinos. Cuando Mons. Silva podía recibir las Peregrinaciones personalmente, que era de ordinario, lo hacía con gran fervor, infundía en todos los asistentes un amor ardiente al Sagrado Corazón, haciendo resaltar la característica principal del Divino Corazón, Fuente de vida y santidad, Camino, Verdad y Vida, en cuyo amor misericordioso se encuentra la solución a lo que el corazón humano sufre, a todo lo que legítimamente anhela. Afirmaba que eran una oportunidad privilegiada para avivar en los fieles la fe, la esperanza y la caridad…”.

Según Sor Enriqueta, el culto en honor del Divino Corazón revestía gran importancia, tanto para reivindicar la Soberanía Universal de Nuestro Señor Jesucristo, como para reavivar la fe, la esperanza y la caridad en el pueblo cristiano. “En las peregrinaciones se robustecían las creencias, se alimentaban las dulces esperanzas y se afirmaban las costumbres cristianas, se daba gloria a Dios, se trabajaba por el bien de la Iglesia y de la sociedad y se cooperaba poderosamente a la salvación de las almas”, relata.

Asimismo, la Religiosa narró que Mons. Silva instruía a los fieles sobre cómo entender y practicar una verdadera devoción al Sagrado Corazón: “Decía que cuando comulgamos estamos practicando la verdadera devoción al Sagrado Corazón, porque nos encontramos real y personalmente con Él y le hablamos y lo escuchamos, que ésta no es la devoción a un órgano, sino que, cuando decimos Sagrado Corazón, más que pensar en este órgano es pensar en toda la persona de Jesús; afirmaba que “el Corazón de Jesús es todo Jesucristo, como el corazón del hombre es todo el hombre”. Jesús quiso manifestarse con el Corazón expuesto para saber que “¡nos ama con todo su Corazón!”.

“Las Peregrinaciones eran también unas verdaderas romerías por la alegría de los participantes. Era la ocasión que tomaban para surtirse, en la Capital del Estado, de lo que no se conseguía en las pequeñas comunidades de donde procedían algunos peregrinos; por eso, eran también los días de buenas ganancias para los comerciantes que anhelaban que llegara el mes de junio”.

Actualmente, fieles de todas las Parroquias del Arzobispado, siguen llegando durante el mes de junio por la mañana o por la tarde, para venerar al Sagrado Corazón, para seguir manteniendo viva esta tradición, pero sobre todo, para consagrar su familias y sus comunidades a esta bendita imagen.