Participación Ciudadana

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María Esperanza Morelos Borja

El Papa Francisco afirma que vivimos una cultura del descarte, de rechazo al que no produce; una cultura de la indiferencia ante la injusticia, el sufrimiento o a las necesidades del otro; que hasta justifica la desigualdad y la discriminación. Hoy importa más tener bienes materiales que ser congruente con lo que se piensa, se dice y se hace. Hoy la violencia es generalizada, ante el conflicto hay poca voluntad de diálogo y perdón, el énfasis en las diferencias es mayor que en las semejanzas; están presentes la irracionalidad y el fanatismo. La autoridad y las normas han sido devaluadas por la corrupción y la impunidad; se aceptan moda e ideologías sin reflexión personal y prevalece el interés particular sobre el Bien Común.

Esta realidad nos preocupa, pero no nos ocupa; es urgente orar al Espíritu Santo para que aumente nuestra Fe y confianza en la Palabra de Jesús, para renunciar a la tibieza y a la mediocridad y renacer como católicos con la decisión de cambiar esa cultura de apatía que impide nuestro pleno desarrollo.

Así como tenemos una filiación familiar que defendemos y de la que estamos orgullosos, así debemos responsabilizarnos de la calidad de nuestra comunidad. En la participación ciudadana tenemos mecanismos para concretar propuestas y acceder a las decisiones del gobierno de manera independiente sin necesidad de formar parte de él. La participación ciudadana se fundamenta en el reclamo del derecho a la intervención en los asuntos que nos competen para incorporar intereses, valores y metas que influyan en las políticas públicas, esto es un ejercicio de corresponsabilidad con la intención de resolver o minimizar el conflicto de intereses de la sociedad y que crea comunicación y respeto entre la ciudadanía y la administración pública.

Tenemos que organizarnos como ciudadanos con actividad pública para lograr cambios significativos promoviendo políticas públicas en defensa de la vida y la familia, y de cuidado al que lo necesita.

Es de vital importancia formar y educar en la participación ciudadana, ya que cuando una parte de la ciudadanía no participa en la toma de decisiones, con frecuencia las acciones del gobierno son erróneas porque sólo atienden a los que participan y esto llegan a afectar severamente los derechos y libertades de los que no se organizan y se expresan.

En particular, así como tenemos una filiación familiar que defendemos y de la que estamos orgullosos, así debemos responsabilizarnos de la calidad de nuestra comunidad