UNIDAD Y VALORES, RETO DE LA FAMILIA

familias10Día Nacional de la Familia: el reto, la unidad con valores

 

Alberto Calderón Ramírez 

El 20 de septiembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) instauró el 15 de mayo como el Día Internacional de la Familia, con el propósito de crear conciencia sobre la importancia del núcleo familiar e impulsar la capacidad institucional de las naciones para hacer frente, mediante la aplicación de políticas públicas, a los problemas relacionados con éste. En el mismo contexto, México instituyó, a partir de 2005, el Día Nacional de la Familia, que se celebra desde entonces el primer domingo del mes de marzo de cada año.

En la celebración por el Día de la Familia se involucran los Gobiernos Federal, Estatales y Municipales, escuelas, universidades, sindicatos, empresas, medios de comunicación, cámaras y organizaciones sociales, entre otros sectores, para reflexionar sobre la importancia de la familia como núcleo de la sociedad e institución irremplazable para el fomento de los valores fundamentales.

A este respecto, los Obispos de México han señalado que “La crisis que padecemos en México tiene una relación con la situación de las familias, tan afectadas por problemas dolorosos como la pobreza extrema y la violencia, entre otros. Otros problemas como la migración, el desempleo y la desigualdad agravan más las cosas. Si las familias no cuentan con las condiciones necesarias para desarrollar su función social, se desmoronan y generan desequilibrios que afectan a la sociedad misma. La familia es caja de resonancia de la sociedad y es un lugar privilegiado donde esta se construye”.

Por tal razón, hemos entrevistado a familias de nuestra Arquidiócesis en diversas circunstancias de integración, para pulsar la problemática y la preocupación de nuestros fieles por que permanezca la institución y sus valores.

 

Entrevistas a familias

 

AlmaRosaAlma Rosa Álvarez Chávez

Originaria de Los Reyes Mich., trabajó durante ocho años en los Estados Unidos como emigrante, actualmente radica en Morelia. Sin embargo, el ochenta por ciento de su familia sigue en los Estados Unidos, entre ellos sus dos hijos que van a trabajar al país del Norte como emigrados en busca de mejores oportunidades. Ella nos narra la realidades que viven las familias de los emigrados, tanto los que se quedan, como los que se van:

“Para quienes hemos ido trabajar a los Estados Unidos, lo más duro es dejar a la familia; a los papás, a los hijos, a los hermanos, porque ya cuando uno regresa, ya no nos reconocen, te quedas dos o tres años y los hijos ya no te reconocen o ya no están los papás, ni los hermanos, eso es muy duro, pero la necesidad para muchos es más grande, y se van a trabajar aun a costa de dejar la familia a la deriva.

Incluso un gran porcentaje de los hombre que se van, casi siempre hacen otra familia en los Estados Unidos, y esto es lamentable, la familia aquí se queda esperando, y los hombres allá están formando otra familia, y esto provoca mucho rompimiento en las familias, los que se quedan aquí pierden a un padre, a un esposo, y el hombre allá inicia otra experiencia de pareja.

Otra circunstancia también que se da, es que las familias que están completas en los Estados Unidos, viven con más libertad, pero mal encaminada, se viven menos los valores familiares, la vida de los Estado Unidos es muy liberal, y aquí en México tenemos nuestras raíces que nos hacen crear una identidad familiar, que nunca se pierde, somos más tradicionalistas en el vínculo de la familia, incluso muchas de las personas que se van a los Estados Unidos pierden sus raíces cristianas, son muy pocos los que se esfuerzan por ir a Misa los domingos.

Por eso para quienes tienen esta experiencia de tener familias con emigrados, es importante que no se pierda la unión, que luchen por preservar los valores en sus familias, tanto aquí como allá, porque es lo más importante, es estar en contacto con los hijos, con la esposa, para preservar las familias, aunque estén lejos unos con otros”.

 

TorrestinoRubén Torres y Cecilia Tinoco

Conforman un matrimonio con 42 años de casados, diez hijos, 17 nietos. Ya los dos jubilados, platican de su experiencia en esta etapa de sus vidas como padres y abuelos.

 

–¿Cuál es la experiencia que viven en esta etapa de su vida?

–“La vivimos bien, con mucha tranquilidad, podemos pasar más tiempos con los hijos y con los nietos, estamos al pendiente de ellos. Esta etapa la disfrutamos mucho, a nosotros nos da mucho gusto que vengan a la casa paterna, y en diferentes momentos casi siempre en la casa están los hijos y los nietos, pero como ya no es la misma responsabilidad, los disfrutamos de otra manera, incluso de una forma más agradable y eso es placentero y nos da vida a nosotros.

Es una etapa diferente porque ya no existe el compromiso igual, que como padres, es tenerlos un ratito, ya no es la misma presión como con los hijos, se vuelve uno más paciente, más tolerante también.

 

–¿Disfrutan ser abuelos?

–Sí, para nosotros es una etapa muy bonita, ya no tenemos la responsabilidad de cuidar a los hijos, porque ya están grandes, pero sí velar por ellos, y como abuelos, estamos al pendiente de que crezcan bien los nietos, porque creemos que tenemos el derecho y la obligación de intervenir en la educación de los nietos, claro, sin pasar sobre la autoridad de sus padres, pero sí podemos llamar la atención, reprenderlos y sobre todo aconsejarlos, cuando es necesario.

 

–¿Qué recomendarle a las familias jóvenes para mantenerse unidas?

–En primer lugar, nunca dejarse de la mano de Dios y de la Santísima Virgen María, siempre tenerlos presentes, pero también la comunicación, el diálogo con los hijos, por ejemplo aquí en mi familia toda la vida se habló de política y de religión y todos participan con mucha libertad, chicos y grandes, y algo que nos ayudó mucho es que nosotros íbamos a la Escuela de Padres, y eso nos iba dando pautas para caminar como familia, pautas para ir educando a los hijos.

Ahora nosotros les decimos a nuestros hijos que los abuelos estamos para ayudarlos y cuidar a los nietos, no de una manera obligatoria, sino cuando se ofrece, para hijos y nietos los abuelos son una bendición, porque es un apoyo para ellos, y para nosotros, es continuar con ese vínculo familiar.

 

DueñasFamilia Dueñas Gaona

Juan Carlos Dueñas y María Auxilio Gaona cumplieron 18 años de casados, los dos trabajadores del Estado, procrearon tres hijos, uno casi adolescente y los otros dos menores. Ellos nos comparten las experiencias y los retos que viven las familias jóvenes.

 

–¿Cuál es el principal reto de las familias jóvenes?

–El principal reto de una familia joven, para nosotros, es tener un proyecto de vida, muchos jóvenes se inician en el matrimonio sin saber por qué o para qué se van a casar, seria partir de ahí, teniendo ya un objetivo, una base sólida en saber qué es la familia y por qué se quieren casar. El primer reto sería conocer cuál es su plan de vida y planear responsablemente a la familia, a los hijos que no sean un estorbo, sino una bendición, porque si los esposos no viven en el amor, difícilmente van a procrear una familia feliz y cercana a Dios.

–Actualmente muchos matrimonios jóvenes se separan, para ustedes, ¿cuál sería el motivo de tantas separaciones?.

–Principalmente que no se conocen mutuamente y no crecen en el amor, además también porque no se conocen cuando son novios, piensan que se conocen y resulta que en lo cotidiano del matrimonio no tenían ni idea de las personalidades de ambos, y cuando se viene los problemas y sólo era una atracción física, se acaba lo que pensaban que era amor, además no se esfuerzan en crecer en lo emocional, en lo espiritual, instruirse para vivir fielmente su matrimonio.

 

–¿Cómo educar a los hijos en tiempos modernos, donde hay mucha libertad, y falta de comunicación entre hijos y padres?.

–Actualmente los papás tiene la dinámica del trabajo laboral porque hoy en día casi en la mayoría trabajan los dos, la carencia de ese amor la queremos sustituir con regalos y con cosas, y los primeros años de la vida de un chico marcan su personalidad, su vida, y hoy en día los papás en esa crisis de carencia de tiempo con los hijos, lo quieren suplir dándoles cosas, y creemos que serán chicos fríos, distantes, con vacíos muy marcados, incluso actualmente muchos chicos traen a temprana edad su celular que los convierte en pequeñas islas, y el gran reto es darles tiempo de calidad a cada uno de ellos.

 

–¿Se han alejado los papás de los hijos?

–Sí, muchos hijos que tiene a sus padres viven como si no los tuvieran, se meten en tantas cosas que les come el pensamiento, y se aíslan de la sociedad y de la familia, por eso tenemos muchos chicos con depresión.

Pero sobre todo es importante seguir educando en la fe a nuestros hijos, el principal centro de catequesis debe ser la familia, ahora nosotros como padres tenemos el gran reto de trasmitirles los valores cristianos, los hijos no sólo escuchan, sino también ven el ejemplo de la honestidad, de la legalidad, del amor que tienen los padres, y ellos ven en nosotros el ejemplo para ser buenas personas.

Nosotros invitaríamos a que las familias jóvenes se sigan preparando para ser unos buenos padres, invertirle tiempo y dedicación a la gran empresa que es el matrimonio, y que le dediquen tiempo a sus hijos, y que aprendamos a fundamentar la relación en el amor, aprendamos a comunicarnos como esposos y como padres.