ffsfsfRogelio Vázquez Carmona, Responsable de la Dimensión Diocesana de Música Litúrgica

Seguimos hablando de uno de los elementos clave para que nuestras Eucaristías verdaderamente den abundantes frutos pastorales en nuestras comunidades, el Celebrante.

“La música en el culto católico” de la Comisión de Obispos para la Liturgia (EE UU) (1983) continúa mencionando en el número 22: “El estilo y la norma del canto debe aumentar la efectividad de un buen celebrante. Su papel se realza cuando es capaz de interpretar algunas de sus partes de manera cantada y debe ser alentado y preparado para que lo haga. Si es capaz de cantar, debe, en interés del pueblo, ensayar cuidadosamente las partes cantadas que contribuyen a la celebración de éste”. El P. Jordi Piqué Collado, OSB, preside del Pontificio Instituto de Liturgia de San Anselmo, mencionaba insistentemente en el pasado Congreso Nacional de Música realizado en la Arquidiócesis de Tijuana que, para “lograr frutos pastorales y una participación activa de la asamblea, es necesario que el sacerdote entone las partes que le son propias… De esta manera, se cumple con el primer grado de participación consciente, activa y fructuosa, con y de la asamblea”. Así mismo, cuando el canto y la música que se entonarán en una determinada celebración litúrgica respetan y se basan en “las normas que la Iglesia ha dado al respecto, desde hace ya varias décadas, a través de los distintos documentos sobre este tema; y el presidente es el primero en estar atento y cuidar que éstas se apliquen; se garantiza que el canto y la música cumplan adecuadamente con su objetivo principal la de “dar gloria a Dios y buscar la santificación de los fieles”, tal y como lo menciona el Concilio Vaticano II en SC, cap. VI, nú.112. Así mismo, cuando el ministro del Canto y de la Música Litúrgica está debidamente formado, todos estos elementos se conjugan de manera armónica para recibir abundantes frutos pastorales que harán de cada celebración litúrgica una verdadera fuente, de donde emanarán riquezas espirituales sin igual, ya que el canto se convierte en vínculo y vehículo de unidad”.

Conclusión

Cuando todos estos elementos mencionados anteriormente se conjugan de manera armónica, se puede decir que el canto puede ser una herramienta pastoral de gran valía, ya que “…el pueblo que canta su fe no la pierde, y por ello debe ser formada y promovida para que ésta sea adecuada” Mons. Jonás Guerrero, Obispo de Culiacán y Presidente de la Comisión de Liturgia de la CEM.