16 1deAlberto Calderón Ramírez

“La Eucaristía sigue ofreciéndose como alimento por todos los rincones de la tierra, para todos aquellos que son discípulos de Cristo; el amor y la adoración a la Eucaristía siguen siendo fuente de bendición, de unidad, armonía y de construcción de la Iglesia. Hoy, todos los que estamos aquí congregados representando a la Arquidiócesis de Morelia, podemos experimentar la bendición de Dios a través de la Eucaristía”, destacó el Sr. Arzobispo don Carlos Garfias Merlos, al presidir la Solemnidad del Corpus Cristi, el jueves 20 de junio por la tarde, en la Plaza Valladolid de Morelia.

Ante miles de feligreses de toda la ciudad que se unieron a esta celebración, Don Carlos ante todo resaltó, “nos congregamos este lugar emblemático y significativo de nuestra ciudad de Morelia; la Plaza Valladolid, para expresar la fe que tenemos en la presencia de Jesucristo, que se nos ofrece como alimento, después de que el pan y el vino se convierten en su Cuerpo y en su Sangre”.

Asimismo, el Sr. Arzobispo reconoció que Jesús en el Sacramento de la Eucaristía, “nos sigue construyendo como personas; Él nos sigue construyendo como comunidad de fe, nos sigue construyendo como Iglesia”.

Y concluyó invitando a los feligreses a renovar la fe en Jesús Eucaristía, pero sobre todo, renovar la decisión de amar a este sacramento y adorarlo para poder testimoniarlo ante los demás: “Hagamos nuestra la Eucaristía para compartirla con todos nuestros hermanos, con todos aquellos que son muy importantes en nuestra vida y que tienen necesidad; con los pobres, con las victimas de la violencia, los huérfanos, con la viudas, con los enfermos, con los ancianos, que esto sea lo que hoy podamos vivir de una manera más viva e intensa en nuestra celebración”.

Al terminar la celebración, tuvo lugar la procesión solemne con el Santísimo Sacramento; la enorme custodia se posó en un carro alegórico, y detrás de ella, caminaron los obispos, sacerdotes y feligreses por el primer cuadro de la ciudad, para concluir en las puertas de la Catedral, donde don Carlos impartió la sagrada bendición. Ya por la noche, el espectáculo del encendido de la Catedral, culminó esta fiesta eucarística.