59051891 425185861373568 5613549816677138432 nJulieta Appendini*

Cada ocho días, en la Santa Misa confirmamos nuestro compromiso de tener y hacer la paz junto con nuestros hermanos. Como ya sabemos, este año 2019 es uno de los más violentos en el mundo para los cristianos, y sólo han trascurrido 6 meses, pero la Iglesia instrumenta esfuerzos para retornar a la paz y trabaja en iniciativas encaminadas a su misión pacificadora. Son acciones, granitos de arena que en medio del caos son reconocidas y merecen ser apoyadas para que sigan adelante.

Por ejemplo, el Arzobispo Bernardito Auza, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y presidente de la Fundación “Camino a la Paz”, resaltó el trabajo de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), galardonada con el Premio “Camino a la Paz” 2019 en Nueva York, por ser la organización líder en el mundo que pone palabras a la persecución que los cristianos están sufriendo en determinados lugares y, lo que es aún más importante, que responde con acciones. Ahí se resaltó que los informes bienales de ACN, “Perseguidos y olvidados” y “Libertad Religiosa en el mundo” son las mejores investigaciones existentes en el mundo, pues detallan, respectivamente, los estragos de la cristianofobia, así como la situación de la libertad religiosa en 196 países.

“Junto a los fieles, en primera línea, haciendo frente a la persecución, el odio y la violencia, hay hombres y mujeres valientes: obispos, sacerdotes, religiosas y laicos. Estos últimos, servidores de la paz, permanecen con su pueblo. Por ello, también les dedico a ellos el “Premio Camino a la Paz 2019″, dijo Thomas Heine-Geldern, presidente ejecutivo de ACN Internacional, al recibir este reconocimiento.

Por otro lado, la Iglesia en México busca encarecidamente la paz y alza la voz para conseguirla. Hay estados como Morelos, en donde la violencia ha rebasada a la autoridad. Por ello, ya son cinco caminatas encabezadas por su obispo Ramón Castro, que de la mano con su pueblo, anda por las calles pidiendo seguridad y el regreso de la paz.

Con oración, renovemos nuestro compromiso por vivir en armonía y encontrar la manera de motivar a que desde nuestro hogar construyamos la paz, para poder ser trasmisores de ella. Luego informémonos de las acciones concretas que están establecidas en nuestras parroquias para unirnos a la lucha de lograrla y retornarla en los círculos comunitarios.

* Directora de ACN- México.