11796279 1610527352519543 2931932640676807322 nRogelio Vázquez Carmona, Responsable diocesano de la Dimensión de Música Litúrgica

En los artículos anteriores, hemos hablado mucho sobre el cuidado que se debe tener para que las composiciones hechas para las celebraciones litúrgicas, en especial para la Eucaristía, reflejen en el texto y con su música, con fidelidad, el espíritu del rito y/o el momento celebrativo; de tal manera que al escuchar la ejecución realizada dignamente por la schola o el coro, la asamblea pueda participar de una manera activa de los cantos, ya sea cantándolos juntamente con el coro o el cantor, que es la manera ideal; o con una atenta escucha, de manera “que al escucharlos, su espíritu suba en alabanza, acción de gracias, pidiendo perdón u ofreciendo sus dones a Dios” (Cardenal Robert Sarah, Prefecto Emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos).

Durante la Cincuentena Pascual, se debe tener un cuidado especial en tres cantos, de manera que éstos reflejen de manera categórica este periodo litúrgico que se extenderá durante todas las celebraciones dominicales del año, como lo vimos en la anterior edición de este artículo: el Gloria, el Aleluya y el Santo:

• Con el himno del Gloria, se canta la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado. Debe ser resaltado de una forma especial; su ritmo y ejecución deben tener un marcado sentido pascual, sin llegar a convertirse en un canto que se descontextualice del sentido litúrgico propio de una Celebración Eucarística y que se distinga del que cantamos en Navidad.

• El Aleluya, que reaparece de una manera festiva y exultante en la Vigilia pascual; éste debe continuar con ese mismo espíritu durante todo este tiempo de la Cincuentena Pascual y debe resonar como expresión de alabanza al Dios vivo; su música debe ser muy festiva.

• La aclamación del Santo debe resonar de manera fuerte y festiva, de manera que se distinga claramente de los utilizados en otros tiempos litúrgicos; debe predisponer a la asamblea al Memorial de la Pasión del Señor y que lo lleve a la Aclamación gloriosa de su Resurrección.

Asimismo, los cantos de entrada deben situarnos inmediatamente en este periodo festivo y nos deben contextualizar, durante el mismo, en esta celebración gozosa de la Resurrección. El canto de salida debe ser contextualizado en este gozo pascual; se recomienda rescatar el uso del Regina Coeli, aclamación mariana que refleja claramente el espíritu de la Cincuentena Pascual.