IMG 11P. Víctor Manuel Ramírez Salgado, Director Espiritual del Seminario Menor.

Como cada año, en el Seminario Diocesano de Morelia, vivimos con gran alegría su LXXI Festival Gimnástico. Dicho Festival se logró realizar gracias a que en el Seminario seguimos con la firme convicción de que la formación sacerdotal integral que se ofrece a sus alumnos es de gran beneficio para la persona y la sociedad. Formar al alumno en la valentía, coraje, responsabilidad, solidaridad, trabajo en equipo, alegría y sobre todo en fortalecer su virilidad, son valores que reflejan la identidad de nuestra institución formativa.

Por lo tanto, podemos decir que hablar del «Festival Gimnástico» es resaltar el carácter, el orden, el respeto, la generosidad, pero, sobre todo, es descubrir la disciplina y el espíritu de fe que mueve a formadores y alumnos a producir este Festival. La fortaleza física y espiritual de los 100 jóvenes y los 7 formadores que conforman la comunidad del Seminario Menor son la clave para comprender el éxito de dicho magno evento.

Otros aspectos fundamentales que la institución pretende acuñar con el esfuerzo de la «Gimnasia» son dos: por un lado, es deleitar y compartir nuestro duro trabajo, unidad, creatividad y alegría a nuestros Obispos, hermanos sacerdotes, centros de catecismo y grupos juveniles; así como a nuestras familias y bienhechores.

Pero, por otra parte, es generar en los mismos seminaristas la convicción de que las grandes empresas se construyen con dedicación y valor. Es contribuir a fortalecer su constancia, su carácter de lucha, de esfuerzo y entrega. Es reafirmar el vasto potencial que tenemos los hijos de Dios para enfrentar los desafíos de la vida diaria. Por último, con la Gimnasia, el Seminario busca contrarrestar en los alumnos el mal que provoca una voluntad débil y timorata. Donde las actitudes y palabras de «no puedo, estoy cansado, tengo miedo, que lo haga otro, etc.», son los elementos primordiales a erradicar de la vida de los alumnos de nuestro glorioso Seminario.

En conclusión, el «Festival Gimnástico» que año con año se prepara no pretende otra cosa que dar gloria a Dios y formar hombres con un corazón recio y audaz.