17 1de2 10 FILEminimizerAdrián Cirilo Amado

El trabajo no es una maldición sino una bendición que nos purifica y santifica, según el testimonio de San Isidro Labrador y de muchos santos.

Afirmó lo anterior el Obispo Auxiliar de Morelia † Herculano Medina, en una Celebración Eucarística celebrada el 15 de mayo pasado en San Isidro Itzícuaro (Mpio. de Morelia), Mich., para festejar a su intercesor espiritual.

De hecho, las celebraciones en honor a los santos nos recuerdan la vocación a la santidad de los laicos, porque la santidad no es exclusiva de los obispos. Por eso han sido canonizados muchos sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos, y muy pocos obispos, agregó.

Desde muy joven, añadió, San Isidro descubrió que primero está Dios antes que lo demás, por lo que diariamente iba a Misa antes de dirigirse a su trabajo, y con lo mejor de sus cosechas pagaba las primicias, no con lo que le sobraba.

Pero aclaró: no todos los trabajos santifican…, muchos llevan a la condenación…, debemos rechazarlos …, el Maligno nos manipula para que nunca nos demos tiempo para Dios. Por esto mismo, siendo México un país de católicos, se cometen tantos crímenes diariamente.

Invitado por el párroco P. Germán Hinojosa López, en dos ceremonias previas el mismo Obispo administró el Sacramento de la Confirmación a 124 nuevos católicos, marcándolos con el sello del Espíritu Santo, y convirtiéndolos en testigos de Jesucristo. Los padres, padrinos y demás asistentes renovaron también las promesas bautismales.