24 1de1 2Migrantes, jóvenes, formación sacerdotal y prevención de abusos, los temas 

La atención humanitaria por parte de la Iglesia mexicana a los migrantes de la “caravana” procedente de Centroamérica, la importante participación en el Encuentro sobre ‘La Protección de los Menores en la Iglesia’, y la misión de los jóvenes mexicanos son los principales temas tratados en el encuentro del Papa con los Obispos mexicanos.

El Santo Padre recibió el pasado viernes 1 de marzo por la mañana, en audiencia privada, al Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano, encabezado por su Presidente el Arzobispo de Monterrey † Rogelio Cabrera López y su Vicepresidente el Arzobispo de Morelia † Carlos Garfias Merlos, el Secretario de la CEM † Alfonso Miranda Guardiola (Obispo Auxiliar de Guadalajara) y † Ramón Castro Castro (Obispo de Cuernavaca), Tesorero.

Plan Pastoral 2031- 2033

Los prelados le entregaron al Santo Padre un ejemplar del Proyecto Global de Pastoral 2031- 2033, y platicaron con él sobre la experiencia de la participación del Presidente de la CEM, en el Encuentro de Protección de menores, y todas las acciones recomendadas.

Además, dialogaron con el Papa sobre la realidad que viven los hermanos migrantes “en su difícil paso a través de nuestro territorio nacional”, y la ayuda que les brinda la Iglesia, y finalmente le compartieron el trabajo que hace la Iglesia Católica, especialmente en el tema de “construcción de paz en México”, que encabeza particularmente Mons. Garfias Merlos.

Exhortación del Papa

El Santo Padre ha exhortado a los Obispos mexicanos a tres primeras consideraciones: La atención a las víctimas, la formación de sacerdotes y la indicación de “reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales, elevándolas a un rango normativo, no sólo indicativo, señaló un comunicado emitido por la CEM.

En el caso particular de México, ahora le corresponderá a la CEM “apoyar, supervisar y verificar en cada una de las diócesis” el cumplimiento, por una parte, de los procedimientos canónicos establecidos, estos últimos de acuerdo a las Líneas Guías aprobadas por los Obispos de México, y validadas por la Santa Sede; y por otra, el Protocolo de Aplicación Civil, conforme a la legislación sustantiva y adjetiva penal de los diferentes Estados de la República.

Los Obispos se mostraron agradecidos de la calidez y solicitud del Papa Francisco, pues pese a que los Obispos mexicanos no hacía más de un mes que habían solicitado la audiencia, les fue concedida, y también por haber llevado a buen término el trabajo que Su Santidad les dejó encomendada en su visita a México.

En el tema migratorio, compartió con ellos el desafío que éste supone de atención fraterna para todos estos hermanos sin prejuzgarlos, sin estar haciendo teorías sobre el por qué de las caravanas, sino simplemente cumplir con nuestro deber humanitario de atenderlos. Se manifestó la voluntad del Santo Padre de atenderlos humanitariamente e inclusive económicamente a las casas de migrantes para que atiendan los migrantes.

Se abordó luego el tema de los jóvenes, otro gran reto para el mundo y para México. El Papa está a punto de entregar la exhortación de los jóvenes, que “demandan a gritos esperanza, oportunidades de trabajo, de futuro”, y luego también se habló de la gran importancia de la formación de los sacerdotes.

Prevención y denuncia de abusos

Por lo que toca al abuso de menores, y enmarcado por la experiencia de Mons. Cabrera en el reciente Encuentro mundial, resaltó el Papa el imperativo de mostrar total cercanía y el deber de ponerse de parte de las víctimas. Lo segundo es escuchar: “Que los obispos tengamos esa paciencia filial, esa paciencia oír el sufrimiento de las víctimas y de sus familias”, señaló Mons. Rogelio. “Otro elemento importante que quedó bien claro es que tenemos que rendir cuentas desde luego a Dios, porque es un pecado gravísimo, pero luego también a la Iglesia porque es un delito contra el ministerio sacerdotal y rendirle cuentas a la sociedad, a la autoridad civil, a la ley, al poder judicial para que, de acuerdo a la situación, pueda la autoridad decir cual es la sentencia que le toca a aquel que ha cometido un delito. También nuestra responsabilidad en la sanación de esas heridas, porque tenemos que ver que no queden solos, que tengan la salud espiritual y, sobre todo, la salud profesional de un psicólogo o de un psiquiatra”.

Se concertó con el Papa Francisco tres directrices para atender el abuso sexual en la Iglesia Católica en el país: promover la denuncia al tiempo de colaborar con las autoridades, evitar tener sacerdotes que representen un riesgo para menores y dotar al organismo colegiado episcopal de más facultades para “apoyar, supervisar y verificar” el cumplimento que los obispos den a los protocolos canónicos y judiciales ante escándalos de abuso en sus territorios.

Esto implicaría rendir cuentas ante la autoridad, crear comisiones mixtas, evitar que sacerdotes que representen un riesgo continúen su ministerio y realizar procesos impecables contra los abusos sexuales en la Iglesia.