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“Con Joselito en el corazón, misioneros de vocación”

En febrero de 2017, las Obras Misionales Pontificio-Episcopales (OMPE) y la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) dieron a conocer que la Diócesis de Zamora sería la sede del Congreso de la Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM) de 2019. Desde hace meses, se dio a conocer, por este medio y otros, que en esa Diócesis hermana, específicamente en las Parroquias de Sahuayo, Jiquilpan, San Pedro Cahro y Zamora, la primera sede y las otras tres subsedes recibirían este Congreso Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera en México.

Nuestras tierras fueron elegidas providencialmente, ya que San Joselito fue nombrado patrono de la IAM y es hijo predilecto de esta Iglesia particular zamorana.

Desde entonces, en la sede y subsedes, con el apoyo de la mayoría de los chavos pertenecientes a los grupos juveniles, seminaristas, religiosas y gente adulta comprometida con la pastoral parroquial, en total 780 voluntarios de los cuatro lugares, con la asesoría del P. Juan Carlos Gutiérrez y coordinadores, fueron organizando y previendo todo lo necesario para los 4 días de fiesta misionera en sus comunidades.

La tarea, en realidad, no fue fácil, ya que se trataba de trabajar con niños y adolescentes, a los cuales se les debía brindar la mayor protección y seguridad posible, incluido su hospedaje, alimentación, temática, y lo más importante, hacerlos sentir en casa, como lo debe hacer una Iglesia misionera.

3,500 congresistas

Sobre si se rompieron las expectativas de asistencia al evento, el P. Juan Carlos, en rueda de prensa, informó que sacerdotes y voluntarios trabajaron para que el evento fuera algo digno, lo mismo para pocas o muchas personas. El evento fue un éxito, para gloria de Dios. En resumen, la IAM de México quedó feliz por las atenciones, temas, el esfuerzo y el trabajo que se realizó durante el CONIAM.

El trabajo empezó de lleno la tarde del miércoles 13 de febrero, cuando cada responsable de la sede y subsedes recogió los kits de misionero que se entregarían a cada congresista; fue un trabajo en equipo, en el salón de Caballeros de Colón de Sahuayo, ya que mientras unos contaban playeras, otros arreglaban morrales y sombreros, acomodaban libros, repartían gafetes, decoraban el lugar del evento y se ocupaban de las cuestiones del sonido y de otras tantas tareas que parecían no tener fin.

El 14 de febrero llegó con el famoso meme de que ese día era el del Amor y la Amistad y el hashtag: #CONIAM2019, y también con el recuerdo de que ese día era la fiesta de la Patrona de la Diócesis de Zamora: Nuestra Señora de la Esperanza, que se venera en Jacona. Los voluntarios se citaron para recibir a los niños y adolescentes que poco a poco fueron llegando; en verdad, había incertidumbre sobre el número que llegaría, pero lo cierto es que llegaron los que la Providencia de Dios llamó a vivir este Congreso: 3, 600 congresistas de 30 diócesis, repartidos en la sede y las 3 subsedes.

Mientras los niños arribaban, se realizaron juegos y diferentes actividades en las “ferias misioneras”, con el objetivo de integrar a los participantes, además de que el alimento se les proporcionó a todos, para recuperar fuerzas y las energías desgastadas en su viaje hacia nuestras tierras. Por la tarde de ese día, se dio por inaugurado el CONIAM 2019, con un acto cívico y honores a las banderas mexicana y del Estado Vaticano, contando con la presencia de autoridades civiles y eclesiásticas en la sede y subsedes, a los que siguió una Celebración Eucarística, que en la subsede Zamora se realizó en el majestuoso Santuario Guadalupano.

Cabe destacar que la animación realizada por chavos y seminaristas fue de lo más aclamado del Congreso, ya que el ímpetu que ponía en escena prendía el ambiente de manera festiva y misionera, además de los bailes, las porras, las olas y el siempre pedido Himno del CONIAM 2019: “Éste es el tiempo de la Misión”.

El viernes y el sábado se llevó al cabo el desarrollo de la temática, expuesta por diversos ponentes, incluidos algunos conferencistas de la Diócesis anfitriona y varios que realizan su misión en nuestro país y fuera de él, como Morris, un joven de 19 años de edad, de nacionalidad alemana, que lleva más de un año realizando misión en el Estado de Hidalgo, quien compartió su testimonio con los niños y adolescentes. Cada Tema, al final del día, culminaba con un Taller, el cual era trabajado por grupos, de acuerdo con el color del Continente que representaban, con la finalidad de crear en cada congresista un compromiso final; al final venían los actos culturales que presentaron el talento y la riqueza que nuestras tierras diocesanas.

En Sahuayo, destacó el rezo del Rosario Misionero, que se realizó en peregrinación rumbo al lugar donde se construye el Santuario a San Joselito, que los participantes pudieron conocer, y también disfrutar de la panorámica de la ciudad. Por la noche se pudieron divertir con una prendida y festiva “callejoneada”, organizada por la Secretaría de Turismo del Municipio, que culminó alegremente en la plaza principal.

El cansancio de coordinadores y voluntarios ya era notable la noche del 16, con caritas largas y pelo despeinado, señales del arduo trabajo de todos los chicos en la sede y las subsedes, pero faltaba la fiesta grande: la del domingo 17 en torno a Joselito.

La Clausura, en Sahuayo

Muy de mañana, el domingo 17, los camiones fueron arribando a la ciudad de Sahuayo, a las afueras de la Presidencia Municipal. La ambientación hizo que desapareciera el sueño y el cansancio de los niños, adolescentes, acompañantes y voluntarios, gracias a los cantos y bailes previos a la marcha misionera, la cual se realizó por las calles Insurgentes y Morelos, desbordando alegría y fiesta. Ya en el auditorio, el ambiente seguía siendo espectacular, gracias a los seminaristas de nuestra Diócesis y los animadores; enseguida, se llevó a cabo el acto cívico, en presencia de las autoridades civiles del Estado y las eclesiásticas, representadas por el Sr. Obispos de Zamora D. Javier Navarro y el Sr. Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, D. Fabio Martínez Castilla, con el debido protocolo y respeto.

Después, la imagen del Patrón Santiago y los “tlahualiles” dieron inicio al acto cultural de clausura, mostrando ante los presentes la fiesta tradicional de Sahuayo, llena de bailes y música.

Ante las imágenes del Señor de los Milagros de San Juan Nuevo, la de Nuestra Señora de la Esperanza y las reliquias de San Joselito, se celebró la Misa de Clausura, presidida por Mons. Carlos Garfias, Arzobispo de Morelia, acompañado en el altar por Mons. Fabio; Mons. Javier, Mons. Fr. José Jesús González, Obispo del Nayar, y más de 60 sacerdotes de diferentes Diócesis y Congregaciones. Mons. Garfias, en su homilía, mencionó que el Congreso fue una verdadera fiesta de fe, la cual se renovó y comprometió a los congresistas a ser verdaderos discípulos y misioneros y también a despertar la conciencia de los niños para ayudar a otros niños.

En el Ofertorio, las Diócesis participantes ofrendaron al Padre lo más representativo de su región, culminando con Sahuayo, que entregó a los Obispos el sombrero que sustituyó a las mitras. Después de la Comunión, el Gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, intervino con un mensaje para los ahí reunidos, mostrándose contento por la presencia de las diferentes delegaciones y agradecido por las atenciones que se brindaron, en la sede y subsedes, de parte de los gobiernos municipales.