Fiesta del Señor de La Piedad

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Omar Ortiz Bravo

Se han cumplido 331 años del milagro del tepame, en la Navidad de 1687, en la Buena Huerta de Yurécuaro: el hallazgo de la bendita Imagen del Señor de La Piedad, venerada en esta ciudad michoacana a la que ha dado el nombre.

Con la presencia del Sr. Arzobispo D. Carlos Garfías Merlos, de sus Obispos Auxiliares D. Carlos Suárez Cázares y D. Juan Espinoza Jiménez –ambos hijos del Señor de la Piedad–, del párroco P. Guillermo Reyes y más de 20 sacerdotes, el Pastor Diocesano presidió la solemnísima Concelebración Eucarística al mediodía del martes 25 de diciembre en ese Santuario Diocesano.

En su homilía, el Pastor Diocesano compartió: “Toda la tierra ha visto al Salvador, y es hoy lo que nos detiene a todos a contemplar al Verbo que se hace carne, al recién nacido, la Palabra que existía antes, que es vida, que es luz y que es la presencia de Dios en medio de nosotros, la palabra es la forma en que nos comunicamos especialmente con Dios. En esta comunidad parroquial del Señor de La Piedad ha sido presencia de la palabra, la presencia de Dios, la palabra hecha carne, en Él encontramos la fe y la esperanza; hoy venimos a participar de esta bendita celebración porque todos estamos llamados a hacer palabra que dé vida, que ilumine, fortalezca, favorezca la fe, suscite la confianza de dar entrega de servicio de fe, cuánto bien nos hará tomar estas decisiones de que Dios sea el centro de nuestra vida”, dijo

El Señor de la Piedad tiene un encanto particular: es un Cristo vivo en la Cruz, con rasgos indígenas que empiezan a mestizarse. Es nuestra segunda Navidad: Su hallazgo fue en la Nochebuena en La Buena Huerta como el Niño en Belén; ha sido el pilar principal de la edificación de la vida religiosa y social de la comunidad.