“Que los coros animen el canto de la asamblea”

corova

Rogelio Vázquez Carmona, Responsable de la Dimensión Diocesana de Música Litúrgica

En el pasado III Encuentro Internacional de Coros, en la Ciudad del Vaticano, en Roma, el cual se desarrolló los pasados días 23 y 24 de noviembre, organizado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, el Papa Francisco animó a los coros y músicos que ayudan a la oración y a la liturgia a no dar la espalda al pueblo y ayudar a los fieles a la participación activa en la oración:

“Es hermoso escuchar sus melodías y sentir la alegría y la seriedad con que todos ustedes juntos dan voz a la belleza de nuestra oración; pero a veces me da pena cuando, en algunas ceremonias, se canta muy bien, pero la gente no puede cantar esas cosas”, aseguró el Pontífice; por ello, afirmó: “Ustedes deben ser animadores del canto de toda la asamblea y no lo reemplacen, privando al pueblo de Dios de cantar con ustedes y de dar testimonio de una oración eclesial y comunitaria”. Por ello, les pidió “no caer en la tentación de un protagonismo que eclipsa su compromiso y humilla la participación activa del pueblo en la oración. Ustedes que han comprendido más profundamente la importancia del canto y de la música, no menoscaben las otras expresiones de la espiritualidad popular: las fiestas patronales, las procesiones, las danzas y los cantos religiosos de nuestro pueblo también son un verdadero patrimonio de la religiosidad que merece ser valorado y sostenido porque es siempre una acción del Espíritu Santo en el corazón de la Iglesia. Es muy peculiar la importancia de la música, que representa un verdadero y propio entorno en el que los jóvenes están constantemente inmersos, así como una cultura y un lenguaje capaces de despertar emociones y moldear la identidad. El lenguaje musical también debe representar un recurso pastoral que interpela en particular la liturgia y su renovación. Su música y sus cantos son un verdadero instrumento de evangelización en la medida en que los hacen testimonio de la profundidad de la Palabra de Dios que toca los corazones de las personas, y permite una celebración de los Sacramentos, especialmente de la Sagrada Eucaristía, que deja entrever la belleza del Paraíso. Incluso si hablamos diferentes idiomas, todos pueden entender la música con la que cantamos, manifiesta la fe que profesamos y la esperanza que nos aguarda”, afirmó para subrayar la importancia que la música tiene en la liturgia. (Continuará).