Situación de migrantes centroamericanos en la frontera

migra

Hna. Irma Murrieta, HSS, Responsable de la Dimensión Diocesana de Pastoral de la Movilidad Humana

Es muy triste la situación de los migrantes centroamericanos que están esperando que se les atienda la solicitud de asilo hacia Estados Unidos. El Gobierno de Tijuana los ha reubicado en un albergue para su atención, espera y resguardo del frío.

En su desesperación, nueve inmigrantes, miembros de una misma familia, fueron detenidos tras cruzar la frontera con Estados Unidos en Tijuana con varios niños, entre ellos un bebé al que su padre llegó a arrojar desde lo alto de la valla para alcanzar el suelo estadounidense. Se apoyaron en el techo de una vivienda ubicada en las inmediaciones de la frontera, en cuanto cruzaron fueron detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza.

Otro caso también preocupante es el de una niña guatemalteca de 7 años que había entrado a Estados Unidos con su padre de manera irregular: falleció en custodia de la Patrulla Fronteriza. Eran parte de un grupo de 163 migrantes detenidos en “una zona remota de Nuevo México”. Durante la revisión, el padre negó que él o su hija estuvieran enfermos, pero alrededor de las 5 de la mañana, el padre informa a los agentes de la Patrulla Fronteriza que su hija estaba “enferma y vomitando”, por lo que fue atendida por los rescatistas de la corporación. Fueron trasladados a Lordsburg, en donde alrededor de las 6:30 el padre notificó a los agentes que la niña no estaba respirando y su temperatura corporal era de 41°C, por lo que fue trasladada en helicóptero al Hospital Infantil Providence de El Paso, Texas, en donde falleció poco después de la media noche del 8 de diciembre del presente año.

Como estos casos, hay otros en los que los migrantes en general se arriesgan al dejar su patria y querer lograr una mejor calidad de vida, por lo que se nos hace un llamado a abrir nuestros corazones a la hospitalidad y la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas migrantes de la mejor manera posible, entendiendo las graves realidades de violencia y pobreza de las que huyen.

El Papa Francisco comenta: “Estas personas, que son hermanos y hermanas nuestros, necesitan una protección continua, independientemente del status migratorio que tengan. Sus derechos fundamentales y su dignidad deben ser protegidos y defendidos. Una atención especial hay que reservar a los migrantes niños, a sus familias, a los que son víctimas de las redes del tráfico de seres humanos y aquellos que son desplazados a causa de conflictos, desastres naturales y de persecución. Todos ellos esperan que tengamos el valor de destruir el muro de esa complicidad cómoda y muda que agrava su situación de desamparo, y pongamos en ellos nuestra atención, nuestra compasión y dedicación” (Cfr. Segundo Coloquio Santa Sede-México sobre la Migración Internacional).

Que Jesús Niño nazca en nuestros corazones y nos impulse a ser cada vez más generosos con nuestros hermanos migrantes y sus familias. Dios los bendiga.

¡Feliz Navidad!