Ordenaciones Sacerdotales

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Más de dos mil personas asistieron el pasado jueves 27 de septiembre, al mediodía, a la Ordenación Sacerdotal de 13 jóvenes egresados del Seminario Diocesano de Morelia, la cual se realizó en la Santa Iglesia Catedral de Morelia.

Los neopresbíteros fueron ordenados por el Sr. Arzobispo D. Carlos Garfias Merlos –luego de ejercer durante algunos meses el ministerio diaconal en diversas parroquias del Arzobispado–, ante la presencia de autoridades religiosas, familiares, amigos, compañeros y todos los alumnos del Seminario Diocesano.

Poco despúes de las once de la mañana, los trece jóvenes, acompañados por sus padres, recorrieron el pasillo central de la Iglesia Catedral, mientras se entonaba el canto de entrada, para llegar a los pies del altar y disponerse a iniciar la magna celebración.

Luego de la Liturgia de la Palabra, el Rector del Seminario, P. Martin Barbosa, presentó a cada uno de los jóvenes ante la nutrida feligresía, y pidió, a nombre de la Iglesia, al Sr. Arzobispo, la Ordenación Sacerdotal para estos Diáconos, quienes se postraron de rodillas ante sus padres, para recibir su bendición y pasar al frente del altar e iniciar el Rito de Ordenación.

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“Tú eres Sacerdotes para siempre”

“Los saludo con mucho cariño: Que la Paz y la Comunión de Cristo permanezca siempre con todos ustedes. Mi saludo es con mucha emoción, alegría y gratitud al participar en esta celebración tan esperada y anhelada por todos, sobre todo por los que van a recibir el Orden del Presbiterado. Gracias por su presencia para participar en esta Celebración Eucarística, en la que nos regocijamos por estos trece nuevos presbíteros para nuestra Iglesia particular de Morelia”, dijo el Sr. Arzobispo al predicar la homilía.

“Israel, Félix, José Israel, Juan Carlos, Josué, Rafael de Jesús, Armando, Manuel de Jesús, Hugo Alberto, Alfonso, Raúl, David, y Néstor Armando; ha llegado el momento esperado y de tanto significado y trascendencia en su vida. Desde hoy podremos decirle a cada uno de ustedes, como hemos cantado en el salmo: ‘Tú eres Sacerdote para siempre’. El Señor Jesús es el único Sumo y eterno Sacerdote del Nuevo Testamento, pero en Él también todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido pueblo sacerdotal. Sin embargo, entre todos sus discípulos, el Señor Jesús quiere elegir a algunos en particular, para que, ejerciendo públicamente en la Iglesia y en su nombre el oficio sacerdotal a favor de todos los hombres, continúen su misión de Maestro, Sacerdote y Pastor”, enfatizó D. Carlos.

Asimismo, el Pastor Diocesano recordó a los jóvenes que, al recibir el Orden del Presbiterado, “ustedes serán configurados con Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, serán consagrados como auténticos sacerdotes del Nuevo Testamento, y, con este título que los une en el sacerdocio a su Obispo, serán predicadores del Evangelio, pastores del Pueblo de Dios, y presidirán los actos de culto, especialmente la celebración del sacrificio del Señor”, les dijo.

En otro momento de su mensaje, D. Carlos resaltó que, al igual que a Jeremías, “también a ustedes Dios les ha hablado, ha tocado con su mano sus labios para anunciar su Buena Nueva. Han sido llamados a anunciar el amor de Dios a los jóvenes, a las familias, a los pobres, a todo los que sufren; están llamados a ser profetas del amor de Dios. Sean fuertes como Jeremías, en las dificultades del anuncio dejen que Dios sea su guía, su fortaleza y su paz”.

Pidió a la nutrida feligresía orar por los sacerdotes, pero también valorarlos y apreciarlos más que murmurarlos o criticarlos, “pues no son seres extraordinarios, son hombres ordinarios con capacidades y dones extraordinarios, ellos están en el mundo, pero no son del mundo debido al compromiso y obediencia que asumen en el momento mismo en el que aceptan el llamado del Señor a la misión pastoral y, como seres ordinarios que son, están expuestos a las maldades que ofrece este mundo, las tentaciones en ellos siempre van a estar, son hombres vulnerables como lo fue Jesús cuando sufrió las tentaciones en el desierto, es por eso que debemos ayudarlos y apoyarlos con nuestras oraciones por el fortalecimiento de su fe, para que no desfallezcan en su vocación y misión pastoral, así como también pedirle a Dios por todas las vocaciones sacerdotales y religiosas”, expuso.

Finalmente, el Sr. Arzobispo exhortó, a quienes serían ordenados, a desempeñar con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con la intención de agradar únicamente a Dios y no a ellos mismos. “Tengan siempre ante sus ojos el ejemplo del Buen Pastor, que no vino a ser servido, sino a servir, vino a buscar y salvar lo que estaba perdido”, concluyó.

 

 

Dios, que comenzó en ti una obra buena, Él mismo la lleve a término

Terminada la homilía, el Sr. Arzobispo llevó a cabo el interrogatorio a los elegidos para el Presbiterado. Para esto, los Diáconos se pusieron de pie frente al Pastor Diocesano, quien les hizo preguntas sobre su disposiciones sobre el ministerio para el que serían ordenados, a las que cada uno de ellos respondió: “Sí, estoy dispuesto”.

Después de esto, cada uno de los elegidos se acercó frente al Sr. Arzobispo y se arrodillo frente a él con las manos juntas para prometer respeto y obediencia.

Entonces la comunidad presente se unió en oración y pidió la súplica de los Santos por los elegidos, quienes se postraron en tierra para este solemnísimo momento de oración.

Terminadas las letanías, los ordenandos se acercaron uno a uno frente a Don Carlos, quien finalmente les impuso las manos sin decir nada, para así conferirles el Orden Sacerdotal. Este mismo gesto lo repitieron todos los sacerdotes presentes, mientras los ordenados permanecieron de rodillas.

Una vez que todos los sacerdotes les impusieron las manos, el Sr. Arzobispo pronunció con las manos extendidas la plegaria de Ordenación: “Te pedimos, Padre todopoderoso, que confieras a estos siervos tuyos la dignidad del Presbiterado; renueva en sus corazones el Espíritu de santidad; reciban de Ti el segundo grado del ministerio sacerdotal y sean, con su conducta, ejemplo de vida. Sean honrados colaboradores del Orden de los Obispos, para que, por su predicación, y con la gracia del Espíritu Santo, la Palabra del Evangelio dé fruto en el corazón de los hombres, y llegue hasta los confines del orbe. Sean con nosotros fieles dispensadores de tus misterios, para que tu pueblo se renueve con el baño del nuevo nacimiento y se alimente de tu altar; para que los pecados sean reconciliados y sean confortados los enfermos. Que en comunión con nosotros, Señor, imploren tu misericordia por el pueblo que se les confía y en favor del mundo entero. Así, todas las naciones, congregadas en Cristo, formarán un único pueblo tuyo que alcanzará su plenitud en tu Reino”.

Terminada la oración, los nuevos presbíteros fueron revestidos con la estola y la casulla, y sus manos fueron ungidas con el Santo Crisma, y los Obispos concelebrantes les entregaron el cáliz con el vino y la patena con el pan, para así ser sacerdotes para siempre.

Después del saludo de la paz, un fuerte aplauso de la comunidad acompañó el caminar de los nuevos sacerdotes, quienes subieron al altar para conconcelebrar su primera Eucaristía.

Para saber:

Más de dos mil files de diversos lugares de la Arquidiócesis asistieron a la Misa de Ordenaciones.

Alrededor de 200 sacerdotes concelebraron la Eucaristía.

El Cardenal don Alberto Suárez Inda los tres Obispos Auxiliares y los Obispos Eméritos D. Octavio Villegas, de Morelia, y D. Miguel Patiño Velázquez (de Apatzingán), también acompañaron a los nuevos sacerdotes.

De los trece nuevos sacerdotes, doce son diocesanos y uno de la Congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia.

 

Por:  Alberto Calderón Ramírez