María, orgullo y alegría de su pueblo

16 2llSer el orgullo de nuestra raza, como María

David Juárez

Seis sacerdotes y un diácono acompañaron al P. Jesús Medina -Señor Cura de la comunidad parroquial de la Natividad de María- en la Solemne Concelebración que tuviera lugar en Tzintzingareo, en punto de las 13:00; el pasado sábado ocho. La Misa la presidió el Vicario Episcopal, D. Martín Bernal Heredia quien preguntó a los ahí reunidos: “¿Quién no lleva a María en su corazón? ¿Cuántas cosas buenas no ha hecho Jesús por nosotros a través de ella?”

La totalidad de la feligresía asintió y, en un gesto que denotaba los múltiples favores recibidos de su Madre, escuchó la invitación de su Pastor quien hizo alusión a la liturgia de la Palabra respecto a María como el orgullo de su raza y la alegría de Israel. Por otro lado, mencionó lo trascendente que ha sido la Virgen en nuestro país desde su conformación, exhortándonos a ser dignos hijos, ciudadanos responsables ante los vertiginosos cambios que México experimenta y que nada ni nadie puede cambiar si nosotros no somos agentes de participación activa y colaborativa.

El P. Jesús se dijo contento con la presencia de los sacerdotes y de todos los fieles, destacó el apoyo de las autoridades y las comunidades vecinas que peregrinaron. Así mismo enlistó las diversas actividades y ofrendas donde se notó el fervor de quien pasaba por debajo del manto o de los monaguillos que renovaron sus promesas en el servicio del altar.