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Martin Rojas Arroyo

Cada 15 de agosto esta Parroquia de la Asunción, de Tziritzícuaro (Mpio. de Maravatío), Mich., se viste de gala y se llena de júbilo para festejar a su Santa Patrona. Durante el Quincenario, y en especial en sus vísperas, la imagen es bajada del altar y llevada en peregrinación por las calles, comenzando desde el arco nuevo que ubica a la entrada del pueblo hasta llegar al templo y ser velada después de la Misa de 8 de la noche por su párroco P. Salvador López Medina.

Lo majestuoso de su templo cubierto de laminillas de oro en los muros y cúpulas, además de sus murales engalana el sitio para rendir tributo a su maravillosa imagen, cuyo vestido azul cielo nos invita a mirar hacia el cielo y caminar para haya, pues ella nos muestra el sentido eterno de nuestra existencia y nos dice que vale la pena decir “Si” a su hijo Jesús. Vale la pena escuchar su palabra y ponerla en práctica.

“Indudablemente esta fiesta es la más transcendente e importante porque el día de hoy celebramos su glorificación, su victoria y su triunfo. Dice el Papa Pio XII que la Santísima Virgen María, Madre de Jesús, también murió, pasó por la muerte, pero inmediatamente su Hijo, junto el Padre y el Espíritu Santo, la resucitaron y fue elevada en cuerpo y alma al Cielo para ser glorificada, para declararse victoriosa y triunfante sobre este mundo”. Así lo manifestó el vicario episcopal de la zona VII del Señor San José presbítero Martín Bernal Heredia al presidir la Solemne Eucaristía a la 1 pm este pasado miércoles 15 de agosto.

Por la tarde a las 7 pm se ofreció una misa por los bienhechores, para después continuar con el paso de bajo del manto de la virgen, concluyendo con la quema del castillo y el espectáculo de los fuegos pirotécnicos.