ESTUVE PRESO Y ME VISITARON

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Alberto Calderón Ramírez

El acompañamiento espiritual y la promoción humana y social, para que las personas privadas de su libertad vivan su verdadera dignidad de Hijos de Dios, ha sido el objetivo del intenso trabajo de los sacerdotes, religiosas y laicos que conforman la Pastoral Penitenciaria y que ha actuado, desde hace muchos años, con los hombres y mujeres vinculados al mundo penitenciario, a través de programas de atención integral que incentiven su crecimiento en la fe y provoquen cambios de actitud para bien de ellos, sus familias y toda la sociedad.

La Comisión Diocesana de la Pastoral Penitenciaria en la Arquidiócesis de Morelia es un organismo diocesano no jurídico, sino funcional, que colabora con el Obispo en la dirección, promoción y coordinación de la actividad pastoral en todas las dimensiones del mundo penitenciario.

Además de cumplir su labor evangelizadora tras las rejas, la Pastoral Penitenciaria también se da a la tarea de servir como puente entre la cárcel y la sociedad, así como informar y sensibilizar a las familias de los internos que forman parte de la Arquidiócesis, para que puedan ayudar también a este mundo penitenciario.

Asimismo, la Pastoral Penitenciaria atiende a las familias de las personas que son privadas de su libertad con ayuda, ofreciéndoles acogida, orientación, y más que ayuda económica, con ayuda espiritual, brindándoles acompañamiento.

Pero también acoge y atiende a las víctimas de los delitos a través de los servicios de mediación, de reparación de daños, reparación de sí mismos, a través de la reconciliación y el arrepentimiento.

En este contexto, el P. Vicente López Hernández, coordinador de este trabajo desde hace algunos meses, destacó que la presencia de la Iglesia entre las cárceles es muy importante, porque es llevarle a Dios a quienes se han alejado: “uno de los frutos que veo del trabajo que realiza esta pastoral, sobre todo, es el arrepentimiento de la persona, cuando es culpable; el que el interno o la interna pueda aceptar su error y poder salir de él, a través del trabajo psicológico y espiritual, y de la fe en Dios, es una experiencia muy grata para nosotros”.

“Pero también el que, a pesar de las situaciones tan delicadas y complejas que viven los internos, a veces de injusticia, desesperación, enfermedades y otras problemáticas, ver que no pierden la fe y siempre están al pendiente de la celebraciones y actividades religiosas que les ofrecemos es muy alentador; en este trabajo, es muy notable apreciar verdaderas conversiones de personas que han cometido delitos graves y que, al encontrarse con Dios, ante todo adquieren el perdón y fortaleza espiritual para seguir purgando su condena, pero con un total arrepentimiento”, señaló el P. Vicente.

Y destacó que la presencia de la Iglesia diocesana en las cárceles es muy buena porque tiene relaciones muy buenas tanto con los directivos como con los presos, y afirmó que son los propios internos quienes piden esta asistencia o ayuda de parte de la Iglesia a los mismos directivos.

12y13 22Estuve en la cárcel y viniste a verme (Mt 25,35.)

La Pastoral Penitenciaria responde a las necesidades espirituales y humanas de los internos y de su familia. Crea e imparte Cursos, Talleres y Programas que ayuden al interno o interna a fortalecer su experiencia de Dios en una Iglesia que quiere ser testimonio de comunidad.

Actualmente, la Pastoral Penitenciaria está integrada por un sacerdote, cuatro seminaristas diocesanos que se van rolando cada año, dos Religiosas Misioneras del Santo Niño Jesús de la Salud –quienes también se van rolando cada año o dos años–, además de una Virgen Consagrada y una maestra que fungen como catequistas para preparar a los internos y a los familiares de éstos dentro de los centros penitenciarios, para los Sacramentos del Bautismos, Primera Comunión, Confirmación, Matrimonio y catecumenados, tanto de los internos como de sus familias; además de otro grupo de laicos que colabora en la atención psicológica y catequética, un matrimonio junto con su familia, también está colaborando muy de lleno en el trabajo de los centros penitenciarios: “Hemos estado realizando Retiros Bíblicos de tres días, que tienen un esquema específico para poder conocer y defender la fe desde la Sagrada Escritura, y esto con el fin de sensibilizarlos, ayudarlos para que puedan arrepentirse y puedan conocer un poquito más acerca de Dios y los Sacramentos que les ofrecemos. Hasta ahorita hemos realizado cuatro Retiros con la ayuda de un grupo muy comprometido de laicos, tanto en el área femenil como en la varonil, a los que hemos tenido buen asistencia, pero sobre todo, con disposición de los internos para recibir la Palabra de Dios”, compartió el P. Vicente López.

Durante la semana, la Pastoral Penitenciaria realiza diferentes actividades: los lunes acude el matrimonio para la Catequesis; los jueves van algunas religiosas o ministros de la Comunión para exponer el Santísimo Sacramento y celebrar la Hora Santa y rezar el Rosario; y el sábado, es la actividad más intensa en los dos centros penitenciarios, tanto en el CERESO “David Franco Rodríguez”, como en el de Alto Impacto, en las dos áreas, femenil y varonil. Toda la mañana, la mayoría del equipo se despliega para realizar diferentes actividades, como la celebración de la Eucaristía, que también se celebra los domingos, la Catequesis y Talleres de Psicología, entre otras actividades.

Cabe señalar que desde hace mucho tiempo, juntamente con Cáritas Diocesana, también se realiza un trabajo de asistencia social para poder apoyar a los internos con medicamentos, con algunas cirugías, atención jurídica, apoyo a través de algunas despensas, y a las madres que viven con sus hijos dentro de la cárcel, con pañales, leche, medicamentos o algún apoyo que soliciten para sus hijos.