En el Mes de María

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Adrián Cirilo Amado

Aunque muchos no lo crean, Dios nos ama tanto a todos sus hijos que nos quiere junto a Él en el Cielo, afirmó el Obispo Auxiliar de Morelia, Mons. Víctor Alejandro Aguilar, durante un Banquete Eucarístico celebrado en homenaje a María Madre de Dios.

Agregó: no salgan igual de esta Misa como entraron, ténganle fe a Dios, pídanle a la Virgen María que interceda por ustedes y hagan lo que su Hijo Jesús les dice en su Evangelio, pero háganlo totalmente seguros de que se les concederá, como cuando un niño le pide comida a su madre. Ruéguenle por sus muy diversas necesidades.

Como la Virgen María, nosotros también podemos recibir ahora en plenitud a Jesucristo, en Cuerpo y Alma, al comulgar, añadió.

Aguilar Ledesma impartió bendiciones a las madres ahí presentes, y a mujeres encintas.

La fiesta fue en la noche del día 12 en la parroquia moreliana de María Madre, a la que acudieron cientos de devotos de las 10 colonias que tiene la Parroquia, quienes no solamente cooperan para la ampliación de su templo y financian la fiesta; también ofrecieron un Decenario, mañanitas, música, bailables y muchísimas actividades más, encabezados por su Párroco, P. Herminio Alaniz Mandujano, quien tiene bien organizado su equipo humano de trabajo.

 

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Fiesta del Divino Salvador en San Felipe Chilarillo, Gto.

Omar Ortiz Bravo

Cerca de 100 Confirmaciones administró el Sr. Obispo Auxiliar Emérito D. Octavio Villegas Aguilar, en la Parroquia de San Felipe Chilarillo, Gto., en donde el pasado 13 de mayo al mediodía, se celebró la fiesta del Divino Salvador, venerada imagen de esta comunidad, y también enseguida, en la solemne Eucaristía recibieron el regalo del Cielo varios niños.

La solemne Eucaristía fue presidida por el propio Mons. Villegas, concelebraron el Vicario Foráneo P. Guillermo Reyes, el Párroco Clemente Solorio Ayala, y otros sacerdotes.

“Celebramos en la Iglesia Universal la fiesta de la Ascensión del Señor y en especial en esta comunidad celebramos la fiesta del Divino Salvador… Cristo vivió el dolor humano. El sufrimiento, cuando se afronta con amor, se convierte en un dolor que se puede vivir; su entrega fue para nuestro bien y nuestra salvación. Pongámonos frente a Jesús Crucificado y contemplémoslo: Él dio su vida por nosotros, para nuestra Salvación. Su Resurrección es el triunfo para nosotros, pues Él venció el mal. Ahora, en este mundo, el mal está dentro de nosotros y son males y tentaciones porque muy fácilmente nos ofendemos y muy difícilmente nos pedimos perdón para seguir luchando en el amor de Jesús. Después de resucitado, durante 40 días se estuvo apareciendo a sus discípulos para confirmarlos en su fe, para que la vivan en el amor de Cristo”, dijo en su homilía el Sr. Obispo.