Sofonías y los pobres de Yahvé

0814micahP. Pegueros. “¿Quién fue el profeta Sofonías?... ¿Cuál es su mensaje, ya que su libro es muy pequeño?... ¿Quiénes son los pobres de Yahvé según este profeta?... Saludos...”

Jorge Tena Bucio (Morelia).

Sofonías, cuyo nombre en hebreo significa “Yahvé protege”, era nieto del profeta Ezequiel y vivió en los tiempos de Jeremías. Escribió un pequeño libro que consta de tres breves capítulos y un total de 53 versículos, tal vez entre los años 630 y 635 antes de Cristo.

Yahvé Dios le encargó una tarea bastante difícil: trasmitir a Israel el mensaje del “día de la ira del Señor”, un día de cólera que traerá el gran castigo para Jerusalén a causa de los pecados del pueblo. Es la respuesta de Dios a los habitantes de la Ciudad Santa que piensan que “Dios no actúa ni bien ni mal”, es decir, que contempla pasivo e indiferente ante la gran corrupción moral en la que se vive.

Es esta maldad la que lleva a Sofonías a penetrar, como ningún otro profeta, en el sentido y raíz última del pecado que se anida en el corazón del hombre; no los actos, sino sus motivaciones: la arrogancia, la falta de confianza en Dios, la fanfarronería y la deslealtad de sus profetas, el desprecio de la ley por los sacerdotes y la mentira generalizada. El pecado, en definitiva, es el romper una alianza que había colocado al pueblo en una relación íntima y personal con Dios. Por eso el “día de la cólera” será un día de borrón y cuenta nueva.

Pero la última palabra, como en los otros escritos proféticos, será un anuncio alegre de restauración, una gran esperanza. Primero vendrá la gran purificación. De ella saldrá un “resto” de pobres y humildes, constituido no solamente por judíos, sino también por aquellos paganos que se arrepientan y con humildad busquen al Señor.

La pobreza y los pobres en la Biblia ocupan un lugar muy importante. El pueblo de Israel nació en la pobreza más extrema. En el Desierto experimentaron durante 40 años esta situación. Todos dependían para sobrevivir de la intervención de Dios, que les dio el maná, las codornices y el agua. Y al llegar la plenitud de los tiempos, viene el Hijo, nuestro Redentor, que con María y José vivieron en la pobreza más absoluta. Cristo, además, exigió a sus Apóstoles ese mismo tipo de vida.

Para Sofonías, los pobres y humildes son la única esperanza que le queda a Jerusalén y a Israel: al renovar Dios con ellos sus promesas, los pobres se convierten en aliados de Yahvé, que volverá a “reinar” de nuevo en medio de Jerusalén.

Según Sofonías, Dios no tiene nada contra la riqueza y el bienestar. Es la realidad la que habla otro lenguaje: cuando se acumula riqueza o influencia, simplemente ya no se acude a Yahvé y a su mandato de vivir en justicia y amor a los demás.

Para Sofonías, los pobres y humildes son aquellos que se sienten pobres ante Dios y que tienen puesta toda su esperanza solamente en su misericordia de Padre.