Seminario-Taller de Sanación para las Familias

familia rezando

Adriana Macouzet Mier (DIPAFV Morelia)

El pasado fin de semana, en Morelia, se llevó a cabo un Seminario-Taller, del viernes 27 al domingo 29 de abril, para familias de todo el país. El retiro espiritual, llamado “La Sanación de Familias”, fue presidido por el sacerdote Yozefu Ssemakula, originario de Uganda y miembro de la Diócesis de Pensacola y Tallahassee, en Florida, EUA. Organizado por la Dimensión de Pastoral de la Familia y la Vida de la Arquidiócesis de Morelia, se recibieron grupos de diversas partes de México: Monterrey, León, Querétaro, Guadalajara, Capilla de Guadalupe, Uruapan y de muchos lugares más.

Viernes 27.- Formados en largas filas desde antes de las 7.30 a.m., 1,550 personas esperábamos ingresar al recinto en el que se realizaría este Seminario-Taller. Todos llevábamos un gran deseo en el corazón, el deseo de lograr que nuestras familias vivan mejor. La Gracia de Dios empezó a fluir a través de la persona maravillosa del P. Yozefu y de sus palabras que empezaron a descubrirnos verdades que siempre han estado ahí, en la Palabra de Dios, pero que de pronto muchos no sabíamos a dónde se dirigía esa profunda introducción, pero fuimos comprendiendo que había que subir paso a paso, concepto por concepto, para “sentar los pilares sobre los cuales se podrían organizar los conocimientos” en relación a la comprensión del mecanismo del mal y sus efectos en la vida de nuestras familias.

Sábado 28.- Se inició la segunda jornada con el rezo del Santo Rosario, porque es con Ella como Todo se logra en las cosas de Dios. Así, el P. Yozefu, con su carisma y buen humor, nos explicó tantas verdades de nuestra fe, que muchos desconocíamos pero que todos los presenten podíamos comprender que son la clave de la liberación y de la sanación para nuestras familias. Por ejemplo, el reconocer lo que hemos hecho mal sin justificarnos, el aceptar que sufrimos por lo que otros han hecho mal; la necesidad de arrepentirnos de corazón y de pedir perdón a Dios y a quienes hemos dañado, de perdonar a quienes nos han ofendido; de rechazar el mal…

Domingo 29.- Sería un día muy especial, en el que aprenderíamos una forma clara, práctica, al modo de Jesús, de arrojar el mal de nuestros hogares, de aprender a elegir al estilo del Amor Divino que nos creó para la felicidad.

Poco a poco se desarrolló el día y como un río de información que va mojando el terreno por el que pasa, identificamos las cosas con las que convivimos en este mundo, pero que nos lastiman y debilitan la salud de cuerpo y del espíritu, nuestros y de nuestras familias.

Fuimos informados de las amenazas, las influencias y de las formas como el mal quiere destruir el Reino de Dios que es Vida y Amor… y ante hechos no hay argumentos… ¿Qué no vemos cómo hay violencia y muerte en nuestro mundo actual? Sabemos que vivimos en una época de descontrol, de inseguridad y destrucción…y todo eso no va con lo que quiere Dios para nosotros, sus hijos.

El Santísimo Sacramento estuvo siempre presente para acompañarnos, para protegernos, para alimentarnos y nuestra Sma. Madre María estuvo con nosotros, cuidándonos.

Como siempre, cuando dos o más nos unimos en el nombre de Jesús…ahí estuvo con nosotros, con sus ovejas, guiándonos en esta aventura de aprender a sanar a nuestras familias.

Sólo me resta decir que la emoción de 1,550 personas orando, rechazando lo malo, invocando al Espíritu Santo y clamando por el Bien para nuestros amados familiares, es una experiencia que por mucho tiempo iluminará nuestro caminar. ¡Gracias, Señor!