TATA VASCO HIZO VIVO EL EVANGELIO

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Representantes de los pueblos originarios rindieron homenaje a Tata Vasco en el 453° aniversario de su muerte

 

Alberto Calderón Ramírez

Representantes de las comunidades originarias: mazahuas, otomí, nahual, pirindas y purépechas, tanto de la Arquidiócesis de Morelia, como de la Diócesis de Zamora, se reunieron en la comunidad de San Pedro Pareo (Mpio. de Pátzcuaro), Mich., el pasado viernes 9 de marzo, para rendir un homenaje a Don Vasco de Quiroga, en el marco del 453º Aniversario de su muerte.

Al sonido de los caracoles, los naturales iniciaron la jornada con una ceremonia autóctona para agradecer a Tata Vasco su entrega y testimonio en medio de sus antepasados. Se encendió la “Parangua”, que simbolizó el fuego que dejó encendido Don Vasco en los pueblos indígenas, y que hasta hoy, se mantiene vivo.

Así, en medio de ritos indígenas, el Sr. Arzobispo D. Carlos Garfias Merlos, acompañado de varios sacerdotes que trabajan en Parroquias de comunidades indígenas, tanto de la Arquidiócesis de Morelia, como de las Diócesis de Zamora y Lázaro Cárdenas, se dispuso a presidir la Celebración Eucarística, momento central del evento.

Asimismo, el Arzobispo de Morelia recordó que estos encuentros permiten seguir actualizando la vida y la obra de Tata Vasco, Primer Obispo de Michoacán.

Resaltó también que Don Vasco de Quiroga se distinguió por su comportamiento ejemplar, manifestado en su austeridad de vida, el buen trato que dispensó a la gente, especialmente a los pueblos originarios de estas tierras, así como por su generosidad y la atinada manera de hacer justicia.

Don Carlos, revestido a la usanza antigua, con una calabaza en la espalda, el bastón de mando en la mano, una corona de flores, y descansando los pies sobre una estera, durante la homilía manifestó también que en Tata Vasco se manifestó la presencia de Jesús en estas tierras, “su ejemplo, su obra y su entrega a los pueblos indígenas que le fueron confiados, hizo que en él se cumpliera la promesa de Jesús, ‘Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo’… “.

El sucesor de Don Vasco desatacó que el Primer Obispo de Michoacán fue el gran misionero de nuestros pueblos y comunidades, por la experiencia del amor incondicional a Dios y a sus hermanos: “Hizo vivo y presente el Evangelio, formó discípulos misioneros anunciadores de la Buena Noticia de Dios para el mundo, con corazón de pastor; contagió el espíritu de Jesús, y abrió el corazón a los indígenas. Tata Vasco supo vivir el Evangelio y ser discípulo con hechos; él se dedicó a hacer pueblos nuevos en estas tierra de Michoacán; él se enfocó al servicio de los pueblos indígenas, supo ser obediente al mandato misionero, ya que dedicó su vida a la defensa de los indios, quienes sufrían abuso de los españoles, pero sobre todo, fue un promotor extraordinario de la paz entre los pueblos y entre las comunidades que le fueron encomendadas”, compartió D. Carlos con los representantes de los pueblos nativos de nuestras tierras.

Posteriormente, con la finalidad de seguir avivando la figura de Tata Vasco en las comunidades que él fundó, el homenaje continuó con un Taller sobre “Los Horcones de la Pastoral de los Pueblos Originarios en el Pensamiento de Tata Vasco” [ver Recuadro], que estuvo a cargo del personal del Centro Nacional de Ayuda para la Misiones Indígenas (CENAMI), y así concluir con un momento de convivencia entre las distintas enginas que ahí se dieron cita.