ktgktHola, querido amigo Mac:

Como tú sabes, cada año, por el mes de septiembre, la familia realiza un pequeño viaje con un objetivo muy especial: saber cómo andan as relaciones familiares, cómo andan las comunicaciones y, en fin, ver cómo ha resultado el previo año para ver si adelantamos, atrasamos o estamos estáticos. Y, como de costumbre, este año nos decidimos a ir a una ciudad cerca de la capital michoacana. Nos fuimos a Pátzcuaro, ese lugar tan bello, en donde puedes admirar muchísimas cosas increíbles que la naturaleza ha ofrecido a todos los visitantes que desde hace años, siglos quizá, han visitado la ciudad y disfrutan de la belleza de los paisajes, de la hermosura del Lago, de las montañas y los paseos cercanos, entre los que destaca El Estribo y algunos otros.

Hemos, pues, ido, y durante tres días nos reunimos a disfrutar de nuestras relaciones humanas en la familia. Vemos que –con algunas diferencias de carácter, con algunas cosas que a unos les parecen y a otros no– estamos en la familia muy contentos.

Nos hospedamos en un hotel que está a al derecha de la entrada de la ciudad. Y, ¿qué te puedo decir? Cada año que hacemos esta experiencia en diferentes puntos, vemos que hemos vivido otro año con la ayuda de Dios, con la anuencia de toda la familia y con el deseo que tenemos de vernos, de platicar, de reconocernos, de hacer que las cosas sean más bellas cada día. Y pues, sin haber sorpresas muy grandes, hemos visto que la familia –con algunas diferencias que son naturales en cualquier familia– está muy bien.

Disfrutamos un ambiente muy agradable, aunque dos días estuvieron muy nublados, pero los otros estuvieron muy bellos, con un sol radiante, y nos sentimos muy contentos, anduvimos en los lugares más hermosos que tiene la ciudad de Pátzcuaro, en donde se puede admirar casi la totalidad del Lago, Janitzio y las otras islas.

La experiencia, pues, ha sido muy especial, aparte del lugar, que es muy bello, la sorpresa que cada año tenemos de contemplar cómo la familia va caminando, caminando a través de los años y, no sé si me pueda atrever a decir que nos manifestamos nuestro cariño, nuestro amor y nuestro deseo de seguir unidos, felices, contentos de pertenecer a este pequeño núcleo familiar.

La sorpresa ha sido el lugar. Habíamos ido muchas veces a Pátzcuaro, pero no habíamos recorrido algunos puntos que son bellísimos por la cuestión del Lago y el punto más alto, en donde puede verse casi toda la ciudad y el Lago. Se disfruta muy agradablemente de la belleza del lugar. Vivimos todos unos días muy hermosos en compañía de toda la familia.

Y yo sugeriría, como lo he hecho en algunas otras ocasiones, a todas las familias que leen esta pequeña columna, que hagan lo posible por hacer una reunión anual, en cualquier lugar, aquí mismo en la ciudad o en donde ustedes puedan. Esto será muy importante y bueno para que la unidad de la familia sea más profunda, para que se anuden más los sentimientos positivos y para que la felicidad reine en el núcleo familiar.

Así que hagan lo posible, queridos amigos, para poder realizar un pequeño viaje a una ciudad cercana. Hay muchas ciudades cercanas y hay hoteles muy cómodos y muy económicos para pasarse dos o tres días muy amenos, muy agradables, que unan a la familia, que se reconozcan sus miembros y que se amen más, para que sean más felices y puedan vivir con mayor alegría y entusiasmo la vida que va recorriendo cada ser humano.

Así que, por favor, no echen en saco roto esta sugerencia: ¡háganlo! Háganlo y verán qué cosa tan bella es hacer que la familia viva esta experiencia que será inolvidable durante toda la vida y diferente cada año.

Te mando un abrazo muy afectuoso y mis mejores deseos para que la felicidad y la alegría estén en cada hogar de las personas que me hacen favor de leer esta carta; que sean felices y que Dios los bendiga: Mac.