12y13 1de1 0Hola, mi querido Mac. Recibe un saludo con todo mi afecto:

Pues nada..., que ¿dónde crees que estoy? En la Fuente de los Patos –que así se llama–, aquí en el Bosque Cuauhtémoc, antes llamado “de San Pedro”. Todo está muy verde, muy agradable el clima..., hasta la banca donde estamos sentados está tibiecita.

Por aquí vivimos hace más de 50 años, hace ya cerca de 60. Es indudable que la ciudad ha cambiado. Mis hijas me han llevado a diferentes lugares de la ciudad, y no solamente estoy asombrado de cómo ha crecido, sino de lo hermosa que es. El lugar antiguo es hermoso, pero todas las soluciones novedosas en la periferia de la ciudad la han hecho más hermosa todavía.

Es algo muy hermoso vivir aquí: el clima, el aire, la tranquilidad. Claro que Morelia ha dejado de ser una ciudad monacal, como hace 200 años, digamos. Era una ciudad que cuando nosotros llegamos a ella tenía 40,000 habitantes, ¡imagínate! Ahora somos, creo, cerca de dos millones de gentes.

Nosotros vivimos en este Bosque, en una casa muy bonita, que fue derribada para hacer que el bosque quedara más expedito, para que viniera más gente a disfrutar del lugar. Es hermoso recordar todo aquello que vivimos en donde nacieron y crecieron nuestros hijos. A mi izquierda, está lo que se llamaba la Quinta Simmons, y, en fin, los recuerdos se agolpan ahora en mi mente.

Esta Fuente de los Patos fue construida precisamente cuando nosotros vivíamos en el bosque, en una casa que yo la veía muy bonita, aunque dicen que era muy cuadrada, tenía ventanas por todos lados. Yo me acuerdo que cuando mi suegra cerraba las ventanas, duraba cerca de media hora. Estaba yo “chamacón”, mis hijos estaban creciendo, y pues ahora todo es diverso, desde luego, ya sabes que nada es perdurable en esta vida.

Yo invitaría a toda la gente de la ciudad a que viniera a disfrutar de este lugar no solamente los domingos, sino también en los días de la semana; por ejemplo, hoy es lunes, que dicen que es el día más fatal de la semana: ¡no es cierto!, todos los días son hermosos y todos los días son un regalo de Dios.

Estamos también por caminar un poco hacia el Acueducto. Mi hija acaba de regresar de Querétaro, hay otro acueducto allá, que es muy alto y delgado; pero este Acueducto es maravilloso, no solamente por lo antiguo –tiene más de 200 años–, que lo hizo Fran Antonio de San Miguel de cantera rosa, y es algo de lo que nos enorgullecemos los morelianos.

En fin, si algún día puedes venir a disfrutar de un momento de calma, ven aquí a la Fuente de los Patos. Ojalá algún día puedas venir, mi querido Mac, a disfrutar de este lugar, pero sin prisas.

Recibe, pues, mis mejores deseos, y ojalá pronto decidas venir, si es que vives en otro lado, a esta ciudad, y venir al Bosque Cuauhtémoc. Espero que pronto vengas aquí a esta ciudad, si es que no has venido desde hace algún tiempo o si vives en otro lado, para que veas lo que es una ciudad colonial todavía muy hermosa, con construcciones tan bellas en el centro, como la Catedral, que es el orgullo no solamente de los morelianos, sino de todo México. La ciudad antigua es un poema de piedra. Ven pronto porque el tiempo apremia.

Recibe saludos cordiales y sé muy feliz el día que te decidas a venir a la ciudad, de la que estamos orgullosos aquí. Adiós: Mac.