ewwHola, mi querido Mac.

Te envío un saludo afectuoso y un abrazo cordial.

Quisiera platicar contigo ahora sobre un tema interesante que creo que nos afecta a todos. Conforme van pasando los años, nos vamos dando cuenta que nuestra vida va declinando poco a poco. Lo que podíamos hacer antes con mucha facilidad ya no lo podemos hacer con tanta, y entonces, si no estamos preparados, empezamos a enojarnos y empezamos a echar sapos y culebras por la boca para eliminar esa ansiedad que provoca el llegar a la ancianidad.

Creo que todas las etapas de la vida son muy buenas, cualquiera que sea el tiempo que nos toque vivir. Los niños, con sus ilusiones, con sus juegos, en su escuela, se van preparando poco a poco para la vida; los jóvenes, empezando a soñar en que pueden conquistar al mundo, aunque nada más les toque un pedacito de él. Y los ancianos, pues, muchos esperando la muerte, y otros todavía con enjundia y con mucho ánimo hacen cosas que muchísimos otros no se atreven a hacer aunque aún sean jóvenes.

Entonces, ¿cuál es el secreto de la vida? El secreto de la vida, es, creo yo –y ésa es una situación muy particular–, poner la vida nuestra en manos del Padre y suplicarle que nos vaya guiando por el sendero de nuestra vida para que, al final de ella, podamos decir con orgullo y con justicia: ‘¡Hice las cosas que debía hacer y traté de hacerlas bien!’ Qué hermoso sería que todos llegásemos a esa conclusión cuando partamos de este mundo a la edad que sea. No hay edades buenas ni malas, ni épocas de la vida que sean malas o buenas. Todo depende de la actitud. Acuérdate: la actitud es lo más importante en la vida. Si nosotros, medrosamente, eludimos el lanzarnos al agua para poder hacer las cosas, pues no vamos a hacer nada, y en cambio, si vamos con la ilusión de lograr cruzar el canal de La Mancha a nado, pues creo que, si lo logramos, sería muy bueno.

Hay que acordarnos de aquella vieja cancioncita que escuchábamos en nuestra juventud, con una voz muy agradable el cantante entonaba: “La juventud se va, y se va, de prisa como el viento. Hay que intentar las cosas lo mismo ahora que antes... juventud hay una y nada más”, así decía la canción. Pero, bueno, yo creo que nosotros tenemos la oportunidad de hacer cosas que aunque no sean muy relevantes, nos sintamos contentos de haber logrado algo en la vida.

No todos podemos tener un éxito rotundo, maravilloso y juvenil en toda nuestra vida, no. Podemos hacer algo en cada una de las etapas de nuestra vida; pero seamos modestos, midamos nuestras fuerzas, evaluemos nuestra inteligencia, y entonces todo podrá ser fácil si nosotros lo intentamos.

Si tú eres joven todavía y tiene ilusiones muy grandes, te felicito porque puedes lograr lo que anhelas, nada más que hay que pagar el precio, y el precio es trabajo, imaginación, inteligencia, actividad, todo eso unido, puede ser que el éxito llegue en el momento menos esperado. Y si no llega, por lo menos lo intentaste, y eso es muy satisfactorio. Entonces es falso eso que nos han enseñado en esta época: que el éxito consiste en tener cosas y en tener mucho dinero. No, el éxito consiste en desarrollar una fuerte personalidad, en realizar acciones que conduzcan a ir por la vida de tal manera que podamos ser factores de cambio y que nuestras actividades puedan servir para mejorar este mundo.

Muy bien, pues a emprender la jornada. Cada mañana, saluda al Padre y dile “Dios mío, gracias por estas 24 horas más que me das de vida, son un milagro que yo voy a aprovechar con mucho gusto”. Así que, adelante, con mucha fe, con entusiasmo y con el deseo de lograr lo mejor: Mac.