tjfdjfrtHola, mi querido Mac.

Te saludo con el gusto de siempre.

Me gustaría charlar contigo sobre algo que me ha estado dando comezón desde hace algunos días: ¿Por qué los seres humanos convertimos algo que pudiera ser una herramienta para ser felices en algo que lo convertimos en una especie de vicio? Por ejemplo, el teléfono celular, que serviría para hablar con las personas con las que llevamos una amistad, y que serviría en este momento para los negocios, los empleamos en muchas ocasiones en conversaciones larguísimas, que no tienen ninguna razón de ser. ¿Por qué la televisión, un invento tan maravilloso del siglo pasado –primero en blanco y negro, ahora a colores–, aquellas televisiones que pesaban cerca de 50 kilos ahora se han convertido en una especie de cuadro, una especie de papelito que pone uno en la pared y puedes ver las figuras de las emisiones de las diferentes estaciones televisivas, y así por el estilo.

Entonces, todo eso nos lleva a pensar en que necesitamos detenernos un poco para pensar que todas esas maravillas que la tecnología ha puesto a nuestra disposición son para el deleite, el disfrute, y ahora, para los negocios y las estructuras económicas, para que todo sea rápido, porque la rapidez es algo que ya no podemos eliminar de nuestra vida: todo lo queremos rápido, hasta queremos hacernos ricos rápido, ¡imagínate! Si todo el mundo pudiera hacerse rico rápido, qué tremendo sería. Pero, bueno, son elucubraciones sin sustento, pero que son más o menos buenas para meditar sobre ellas.

Necesitamos, pues, pensar un poco en que las cosas pueden ser mejores si somos cautos y medidos en el uso de esas cosas, pero nos aprehenden, como que nos esclavizan. Por ejemplo, la televisión, antes sólo en determinado horario transmitían las estaciones, ahora, ¡uf!, todo el día: si éste tuviera 30 horas, las mismas que se llenaban de programas. En la radio se han multiplicado ad infinitum las estaciones de FM, tan es así que a mí me parece que hasta ha dejado de ser negocio, porque ¿quién se anuncia en tanta estación? Es imposible; pero, bueno, eso es cuestión de los anunciantes.

Lo que sí es importante es que seamos cautos en usar nuestro tiempo, que no nos esclavicemos ni con la televisión, ni con el teléfono, ni con la computadora, sino que hagamos uso adecuado de cada instrumento tecnológico que está a nuestra disposición. Todo esto ha facilitado la vida, pero, me pregunto: ¿en realidad, la ha facilitado o la ha complicado? Contesta tú, por favor, esa pregunta, aunque resulta difícil hacerlo porque no sabemos detenernos a tiempo para disfrutar de una buena película: queremos dos películas; queremos tres programas; queremos seis estaciones...

Es necesario empezar a pensar muy delicadamente sobre el uso del tiempo en estos artefactos que tan hermosamente han cambiado la vida, pero nosotros, esas herramientas las hemos convertido en una especie de grilletes que no nos dejan movernos; así como antes se ponían los cepos a los pies de los presos, ahora nos ponen una televisión en el tobillo, un teléfono en la oreja y así por el estilo.

Tenemos que aprender, creo yo, a utilizar de manera debida, adecuada y metódica, estos instrumentos tan maravillosos que la tecnología ha puesto a nuestro alcance. Te invito a meditar sobre ello, te envío un saludo muy afectuoso. Recibe un abrazo cálido y mis mejores deseos: Mac.