padre e hijoTe saludo con mucho afecto, mi querido Mac:

Ya sabrás que acabamos de vivir del Día del Padre. Quisiera hacer algunas consideraciones a ese respecto.

Si tú fuiste un padre que atendiste a tus hijos desde pequeños, que les enseñaste poco a poco el sentido real de lo que es la vida, y los educaste, los protegiste, los llevaste más tarde a la universidad y demás, puedes estar satisfecho: creo que tuviste un gran Día del Padre. Pero, si no hiciste eso, te habrás sentido muy solo, habrás visto el regocijo de las familias en donde se está celebrando el Día del Padre y te encontraste con la soledad en tu hogar.

Si hay gente ahí, si tienes alguna persona que viva contigo, de todas maneras no va a ser igual que si estuvieras con tus hijos, porque estas cosas se van haciendo como una casa: ladrillo por ladrillo. Esto no se puede hacer de la noche a la mañana: la felicidad se va construyendo paso a paso, con mucho cuidado, con mucho amor.

Por eso en este Día del Padre hubo mucho regocijo en los hogares: llegaron los hijos, hubo abrazos, hubo saludos afectuosos, hubo besos, hubo parabienes y hubo regalitos por ahí. Pero si no cuidaste desde hace años todas esas cosas, no tuviste el Día del Padre que tú quisieras haber tenido. Es una lástima porque eso de sentir el regocijo de todas las familias y sentir que tú no tienes ni siquiera un perro que te ladre, pues es algo espantoso, ¿no? Entonces, hay que recordar a todas las personas que puedan leer esta carta, que las cosas se van construyendo ladrillo por ladrillo, que nada es rápido –ya ni las ollas de presión son rápidas–. Entonces, hay que ir con cuidado construyendo lo que es un hogar, lo que es una esposa, lo que es una familia, lo que son los hijos, cómo los educas, y todas esas cosas que hacen que la vida sea muy hermosa.

El Día del Padre es sólo un pretexto que el comercio organizado hizo para poder vender más, pero a través de esos regalos que se ofrecen en los Días del Padre, de la Madre, del Abuelo, etc., en cada uno de esos obsequios hay una manifestación de amor que se fue construyendo poco a poco, con mucho cariño, con mucho cuidado, con mucha bondad.

Te invito, pues, a que en el futuro próximo, si es que no has tenido el cuidado de atender esto, empieces, con toda oportunidad, antes de que sea demasiado tarde, a construir no solamente tu felicidad, sino la felicidad de tus hijos, de tu esposa y de las personas que te rodean. Esto se va haciendo poco a poco. No es cuestión de rapidez. Esto tiene que ser minuto a minuto, día tras día, año tras año, y esto se va forjando de tal manera que el estallido del amor se da el día menos pensado. Entonces, si tú quieres tener una familia bonita que el Día del Padre te rodee de afecto y de amor, pues empieza desde ahora, cuanto antes, no pierdas tiempo, porque las cosas pasan rápidamente, sobre todo el tiempo.

Que tengas muy buenos días venideros, que todos los días al despertar tú seas feliz, agradeciéndole al Señor la vida que te da por 24 horas más.

Te envío un abrazo afectuoso y te deseo lo mejor: Mac.