abuelos nietos Sociedad 140726 0123 3¡Hola, amigo Mac, te saludo con gusto!:

Siempre he pensando en la contradicción que supone llegar a una edad muy avanzada. Los ancianos se sienten arrinconados e incomprendidos por la gente más joven, y los jóvenes, aparte de que piensan que su vejez está muy lejana, creen que su lozanía, fortaleza y belleza durarán siempre, y más pronto de lo que suponen llegarán a las temidas seis décadas, y lo más probable es que experimenten el mismo rechazo con el que ellos veían, en sus años mozos, a las gentes de cabello blanco y espaldas encorvadas.

De vez en cuando se publica la noticia de que ‘don Carmelo llegó a los noventa años’, ‘doña Lupita a los ciento cuatro años’ y ‘don Juan a los ciento tres’; y en nuestro fuero interno pensamos que sería muy bueno alcanzar esa edad. Eso sí, en condiciones de una buena salud. Y cuando los periodistas se acercan para preguntar la razón de tan larga vida, se escuchan las más variadas respuestas. Unos atribuyen sus muchos años a no haber fumado nunca; otros a que han fumado toda su vida. Algunos dicen que se debe a que se levantaban con el alba, otros a que dormían hasta las once de la mañana. Uno más dirá que debe su longevidad a que nunca tomó medicinas ni visitó a médico alguno; otros se curaron de todo con infusiones de plantas medicinales. Se concluye, pues, que la única regla para llegar a centenario es que no existe ninguna regla. Hay muchas razones que en realidad son sinrazones.

El escritor italiano Pitigrilli, hombre con una vitalidad envidiable, nos dice que su secreto consistía en acostarse antes de las 10 de la noche, no dejar entrar a su recámara los rayos de la luna llena, por homicidas; levantarse con el sol, comer zanahorias crudas, para evitar la consulta con el oculista; comer la parte blanca de la corteza de las naranjas, descansar una hora después de la comida, y se tendría la energía de un toro. Si te sirve la receta, mi buen Mac, ahí la tienes.

En la época medieval, llegar a los 30 años era una verdadera suerte, pero los descubrimientos de la ciencia fueron logrando poco a poco, y al llegar a nuestros días, que la media sea de 70 años aproximadamente. Lo más importante es que los vivamos en plenitud, y para ello, empeñar la voluntad en conservarse joven y lleno de energía. ¿Se puede rejuvenecer en cada amanecer? Creo que sí, tomando las cosas con calma, vivir aquí y ahora, tener una alimentación eliminando los alimentos chatarra, tan de moda, y sobre todo ser honesto y transparente. Vivir intensamente nuestra escala de valores, y algo de suma importancia: ponernos en manos de la Providencia. Si nos ponemos en las manos de Dios, nuestra filosofía de la vida nos permitirá irradiar la alegría y el entusiasmo propios de una vida que no se rinde ante las circunstancias.

Ojalá, mi querido Mac, que llegues por lo menos a la centena, y que tus huellas sean profundas para que tu paso por la vida sea un ejemplo de tenacidad y de amor por la vida, en esta época en la que la materia parece haber superado al espíritu. Recemos por que las cosas cambien para bien de todos los seres humanos. ¿De acuerdo? Te envío un fuerte abrazo y mi deseo por tu bienestar. Mac.