SOnrisa laboralMi querido y apreciado Mac:

Recibe mi saludo afectuoso, y me gustaría platicar contigo de algo que me impresionó. Cuando fui al Seguro Social para el “mantenimiento”, me dieron un papelito que se llama “violentómetro”, que nos indica las diferentes formas de ejercer violencia sobre las demás personas, y estoy sorprendido de cuánto podemos hacer si tenemos el cuidado de manifestar a través de nuestros actos el amor que sentimos por los demás.

No es fácil sentir amor por los demás. Se necesita un proceso en el cual tú puedas, poco a poco, ir amando a las personas, tratando de comprenderlas y de ayudarlas. Por lo demás, es importante que nosotros tengamos el anhelo de hacer que en cada persona con la que establecemos contacto cada día –aunque sea muy mínimo el contacto– dejar un sedimento de alegría, de felicidad, de comprensión, de amor en las personas que se comunican con nosotros o con quienes nosotros nos comunicamos. Creo que es importante hacer una cruzada de buena fe, de alegría, de entusiasmo. Por ejemplo, sería bueno –y esto ter lo sugiero así como al pasar, como no queriendo– que regales sonrisas cada día, pero no sonrisas de crema dental, sino sonrisas que te salgan del corazón para que la gente se sienta bien. ¡No te imaginas el poder de afecto, de amor, de calidez que tiene una sonrisa cuando sale del alma. ¿Qué nos cuesta poder ofrecer a los demás una sonrisa? Una sonrisa dura un instante, pero si es hermosa –y no necesita ser hermosa físicamente, necesita ser hermosa desde el fondo del alma–. Si tú sonríes desde el espíritu, desde el corazón, la sonrisa va a llegar al corazón del otro.

Alguien decía “Quisiera que mis palabras fueran como golondrinas que salen del nido de mi corazón y lleguen al nido de otras personas y se extiendan por muchos lugares y en muchos corazones para que el mundo sea mejor”.

Qué mejor manera de hacer que el mundo cambie y sean más felices las gentes que lo pueblan. Así es que te invito, en primer lugar, a lo que ya decía: cuando salgas de la casa en la mañana, en lugar de salir con el rostro ceñudo y pensando en los problemas, te regales una sonrisa a ti mismo y digas “Estoy contento” y verás qué efecto tienen esas palabras en tu estado de ánimo. ¡Ah, y otra cosa! Percibir en los demás ese deseo que tienen de comunicarse con nosotros. ¡No te imaginas la soledad que tanta gente tiene en su alma! Si nosotros abrimos un poquito nuestro corazón, la gente se va acercar y nos va a decir las cosas que le afectan y en qué le podemos ayudar. Te invito a que salgas a la calle desde la mañana con esa actitud de ofrecer a los demás lo mejor de ti mismo: el cariño, la comprensión, el afecto, la sonrisa, la calidez o un abrazo, todo eso es muy bueno para que las cosas sean mejores.

Te envío un saludo cordial y te deseo siempre lo mejor: Mac.