comprasMi apreciado Mac:

No sé si te has fijado que en la televisión nos sacan el dinero de la cartera con una facilidad increíble: vendiéndonos cosas que no sirven casi para nada, pero que llaman la atención de la gente. Eso nos perjudica bastante porque lesiona nuestra economía.

¿Sabes cuántos artículos venden en los supermercados? Trece mil, y me decía uno de los ejecutivos que los que sirven son como dos mil y los otros no sirven para nada. Entonces, ¿qué es lo que pasa en los supermercados? Que hay una psicología muy grande, muy ‘adecuada’, que pone todos los artículos en determinada forma y nos obliga casi a llevar cosas que no queremos. “¡Ah, mira, cerveza alemana!”... Y aunque la cerveza mexicana sea mejor, te llevas tres o cuatro latas de cerveza alemana..., y así por el estilo.

Mi hija Ana Luisa me decía que al supermercado hay que ir con el estómago lleno, porque si no, todo se te antoja. Y hay un negocio aquí, que te dan a probar cositas de comida, y si vas con el estómago vacío, pues las pruebas y dices: “Me lo llevo”. Y luego vas a otro lugar y allí hay otros pedacitos de no sé qué, te lo comes y dices: “Me lo llevo”, y sales cargado de un montón de cosas que vas a tener allí en el refrigerador quizá más de un mes.

Yo creo que, así como al perro de Pavloff –que cuando sonaba la campana empezaba a salivar porque lo condicionaron psicológicamente para ello–, a nosotros nos condicionan así: vemos las cosas y se nos empieza a soltar la saliva. “¡Ah, salmón.... ¡Hay que llevar a la casa ese salmón porque es muy sabroso!” “¡Ah, miel!” “¡Ah, nuez de la India!” No te paras a meditar. No, no, no, agarras la bolsa, la zambutes en el carrito y vámonos. La pagas en la caja, te sacan el dinero de la cartera, y llegas a la casa, lo pones en una alacena y al mes te acuerdas: “¿Dónde puse yo eso que compré allá en el súper?” Pues quién sabe. Por allá va apareciendo a los dos meses, ya medio enlamado...

Todo eso fastidia mucho: empiezas a comprar y comprar cosas que no necesitas y que a la larga te lesionan la economía. Por eso es bueno, antes de entrar a un súper, ir con una lista. ‘Hay que comprar esto, eso, aquello y lo de más allá’, y no salirte ni un ápice de lo que llevas apuntado, porque si no, vas a llenar el carrito del súper de tonterías, hasta que esté de este alto, y al momento de pagar la cuenta frunces el ceño...

Aquí de paso hay que recordar que una de las cosas que nos perjudican demasiado es llevar la tarjeta de crédito al supermercado, porque, confiado en que “el poder de tu firma”, te hace sentir así como Juan Camaney, y cuando pujas es cuando vas a pagar los intereses porque no pagaste a tiempo la tarjeta de crédito.

Amigo Mac, cuida el dinero... Si no eres político, sudas mucho para ganarlo. Cuídate mucho cuando entres a un súper, o cuando entres a comprar ropa: hay pantalones de $250 que son una maravilla, y vas a pagar $600, $800 o $900 por un pantalón de marca. Medita antes: haz la lista de lo que necesites y no compres cosas que no te van a hacer feliz y que te van a causar problemas.

Te envío un abrazo muy fuerte, te saludo con todo mi corazón, y recibe todo mi afecto y un cálido abrazo: tu amigo Mac.