moreApreciado Mac:

Te saludo con el gusto de siempre y me gustaría platicar contigo sobre algo que me está agradando ahora que mis hijos me sacan a pasear por ahí por los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

He notado cómo Morelia ha cambiado profundamente. Aquella Morelia conventual donde se elaboraba el chocolate de metate y el rompope que las monjitas del asilo de ancianos hacían para vender ya se acabó.

Las cosas han cambiado, como es natural, y aquí estamos ya viviendo un tiempo diferente, con unas actividades diferentes y una ciudad diferente. Morelia ha cambiado mucho, y ha cambiado para bien. Yo creo que Morelia en este momento, si la recorres por todos lados, encuentras que es una ciudad que tiene la pretensión de convertirse en una metrópoli.

Lo que antes eran llanos llenos de grama y de pasto ahora están convertidos en barrios con casas muy bien construidas, con jardines muy bien cuidados, con avenidas muy hermosas, con caminos pavimentados perfectamente bien y que invitan a recorrerlos para ver cómo la ciudad está cambiando su fisonomía para ofrecerla a los visitantes, que ya no vienen sólo a visitarla por su aspecto colonial, sino porque en algunos sectores de la ciudad hay construcciones muy bellas, barrios muy modernos, que hacen que la ciudad se vaya a convertir muy pronto en una metrópoli. No sé, la verdad, cuántos habitantes tiene hoy Morelia, pero yo me imagino que por lo menos tiene un millón y medio de habitantes ya. La ciudad se ha extendido por todas partes, por los cuatro puntos cardinales. Barrios nuevos, casas nuevas, vías de comunicación muy bien hechas, y pues como que da un poco de orgullo vivir en esta ciudad.

Lo bueno sería conservar la ciudad vieja –que pudiéramos llamar así–, con sus casas coloniales, con sus trazos muy bien cuidados por el alarife Juan Ponce de León, que desarrolló una ciudad perfectamente bien planeada, con una lucidez que permite verla en una forma muy hermosa, y desde algunos unos puntos de vista muy especial. Vivimos nosotros con el orgullo de tener un Centro de la ciudad que es una maravilla, con los portales que fueron habitados por familias muy pudientes hasta hace uno o dos siglos, en los que cada casa es un verdadero palacio.

Hay una anécdota que a mí me llama mucho la atención: una vez vino un artista de cine, José Luis Jiménez, que hizo una película que recorrió el mundo, que se llamó “La Virgen Morena”. Estaba él en el hotel “Virrrey de Mendoza”, muy temprano, viendo el jardín de la Plaza de Armas, y se acerca un bell boy y le dice: “Sr. Jiménez, ¿le pongo algo de música?” “Señor, me está Ud. ofreciendo poner una música, cuando hay un portento de belleza y de armonía en el centro de la ciudad”. Morelia es una ciudad de la que deben estar orgullosos los que la habitan. Es, para los que aquí vivimos, un regalo para la vista y un regalo para el visitante.

Mac, invita a todas las gentes a que vengan a Morelia para que la disfruten no solamente en el aspecto colonial, sino en el desarrollo tan grande que está teniendo por todos los puntos cardinales.

Ya falta poquito para la Semana Santa, así es que los esperamos, porque también es ésta una experiencia muy hermosa vivir estos días en esta ciudad, antes conventual. Que la disfruten ustedes así como nosotros la disfrutamos también. Les envío un abrazo muy fuerte y un saludo muy cariñoso: Mac.