Y este año, Mac, ¿amaste o amasaste?

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Saludos navideños y deseos de felicidad para ti querido Mac:

Llegó a mi memoria una frase de Wilebaldo Murillo en la que sostenía que Dios nos envió al mundo para que nos “amásemos y nos amasemos” y al recordarla, me pregunto si la hemos puesto en práctica. Creo que nos hemos amasado, pero no nos hemos amado, y el resultado es todo este “pleito canino” en el que estamos envueltos desde hace centurias. Lo que ves en casi todas las épocas transcurridas es violencia e incomprensión, que por cierto, en nuestros días se ha multiplicado y exacerbado en forma exponencial. No hay mañana en que los medios no depositen en nuestros hogares su paquete de “muertitos” que se acentúa cada vez más. La violencia y la maldad se están apoderando de la sociedad y lo peor es que ya no nos sorprende, nos estamos acostumbrando a que cualquier persona con una arma dispare y acabe con una vida sin que, al parecer, reciba su castigo ni su conciencia le reclame su proceder.

Y a este respecto, encontré un párrafo muy aleccionador. De Antonhy de Mello: Nos dice que «en un campo de concentración de Revensburg, apareció escrito en un papel de estraza que decía: ‘Acuérdate Señor, no sólo de los hombres y mujeres de buena voluntad, sino también de los de mala voluntad. No recuerdes todo el sufrimiento que nos han causado; recuerda también los frutos que hemos dado gracias a ese sufrimiento: la camaradería, la lealtad, la humildad, el valor, la generosidad y la grandeza de ánimo que todo ello ha conseguido inspirar. Y cuando los llames a ellos a juicio, haz que todos esos frutos que hemos dado sirvan para su recompensa y perdón”».

Creo, mi querido Mac que en estos días tan cercanos a la Navidad, sería una buena idea tratar de aplicar esta hermosa sugerencia en nuestro actuar cotidiano, ¿verdad? Recordemos que no podemos cambiar el mundo, pero podemos efectuar un cambio personal si realizamos un cambio personal en nosotros mismos. No se trata de hacerle al héroe haciendo grandes hazañas. Es mejor efectuar actos pequeñitos, pero constantes para mejorar el entorno en que vivimos.

Espero que esta Nochebuena y Navidad, la disfrutes mucho con la familia y en esa reunión bendita en la que recordamos el suceso más relevante de la humanidad, en todos los corazones de los habitantes de este mundo resuenen en el alma los cánticos de los ángeles al nacer el Salvador: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra y paz a los hombres de buena voluntad” (y también a los de mala voluntad). Parece que el mundo de hoy se encuentra sin brújula, pero el deseo es que en cada corazón renazca la esperanza al recordar el nacimiento de un Dios que se hizo hombre para enseñarnos el camino del amor y la comprensión dejándonos a todos los hombres como herencia la fe, la esperanza y el amor. No se me ocurre nada más que desear a todos una inolvidable Navidad en compañía de los seres que más aman. Felicidad y paz en el alma para todos. Recibe amigo querido mi afecto acentuado. Un fuerte abrazo y mis deseos por tu felicidad y bienestar. Mac.