En navidad, Dios mismo será el regalo, no la envoltura, Mac

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La navidad se acerca, los preparativos para celebrar esta festividad que nos recuerda el nacimiento de Jesús, el Dios que decidió por el amor a la humanidad, envolverse en nuestra naturaleza humana, para que nos acercásemos a Él con la confianza de ser comprendidos, aceptados recibidos y amados por un Dios, que decidió no solo hacerse hombre sino además entregarnos algo vital para vivir y construir una paz duradera, que fuera el presagio de vivir en un mundo en el que el amor y la comprensión construyeran la felicidad de todos los que venimos a este planeta. Las herramientas nos fueron dadas, solo que los hombres nos hemos empeñado en tergiversar y no cumplir la hermosa doctrina que Cristo nos vino a   dejar para invitarnos a ser felices el corto tiempo que pasamos en este mundo. Han pasado más de dos milenios y no hemos podido aplicar la sublime doctrina que Jesús, el Maestro Bueno nos mostró con sus actos de amor y toda su vida. Por eso el mundo está tan conflictuado. La envidia, la soberbia y la práctica de los siete pecados capitales nos tiene hundidos en la desesperanza, y no se avizora una época de paz y tranquilidad entre los hombres. Merecido lo tenemos por nuestra dureza de corazón y por la desmedida ambición que muestran los llamados poderosos del mundo, que se olvidan que el planeta es de todos y solo unos cuantos se lo han apropiado con la consiguiente injusticia que reina en todo el mundo. ¿Podremos algún día mejorar esas actitudes que nos mueven a aprovecharse de los demás y hacerlos sufrir por nuestros abusos.

Creo que este hermoso tiempo en el que recordamos alegremente al nacimiento de un Dios que vino al mundo, como un niño para acercarnos a saludarlo en su cuna y hacer la promesa de mejorar este planeta haciéndolo más justo y humano para que todos vivamos en paz, respetándonos y ofreciendo amor y comprensión a los demás.

     Olvidemos los turrones, el ponche, las piñatas y toda la faramalla que en este tiempo se practica, para meditar en ese misterio que es el nacimiento de un Dios que se hizo hombre por amor a nosotros. Demos la dimensión que merece a este misterio de la Encarnación y sin dejar de sentir y festejar el regocijo que sentimos, pensar profundamente en lo que significa este tiempo de la Navidad. Que no se quede todo en montañas de regalos, algarabía que nos hace olvidar el bello misterio y de lo que significa el amor, que bien practicado cambiará el mundo para hacerlo más humano y vividero. Alegrémonos mucho con esta fiesta, pero sin perder de vista del enorme significado que tiene para nosotros los cristianos y hagamos honor al festejo que estamos recordando. Que no quede todo en las exterioridades, y démonos un tiempo, en medio del regocijo, para pensar en profundidad lo que esta incomparable fiesta encierra para nosotros. Que nuestros corazones se llenen de paz y que esa virtud se extienda en toda nuestra vida, para mejorar este mundo tan maltrecho y confuso que estamos viviendo. Esta fiesta es la oportunidad para reflexionar sobre nuestra responsabilidad que todos tenemos, para mejorar le convivencia en este planeta.

Recibe mis deseos llenos del afecto que guardo en corazón para todos y acepta el cálido abrazo que siempre te envío con mis mejores augurios por tu bienestar y felicidad. Mac.