Barre el frente de tu alma cada día, Mac: mejorarás tu vecindario

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Querido Mac: recibe un envión de saludos cariñosos:

Encontré en un calendario exfoliador una frase de Louise Hay, que se incrustó no sólo en mi cerebro, sino también en el alma: “Los pensamientos que elegimos son las herramientas que usamos para pintar el lienzo de nuestra vida”. Y la pregunta que salta en mi cerebro es: ¿Qué pensamientos manejas, amigo mío, para que el lienzo de tu vida sea un obra que perdure y sirva de ejemplo para muchos que eleve su existencia y florezca en su alma? Evitemos los pensamientos negativos y pesimistas que impiden la realización de una vida fecunda, que permita dejar una huella de entusiasmo y permita ser un ejemplo para todos.

Querido Mac: ¿Cómo vas pintando el lienzo de tu vida para dejar una buena o regular obra pictórica de ti vida? Cómo has desarrollado la idea que pueda dejar, para los que vienen, un ejemplo de constancia y creatividad que ilumine el sendero de muchas vidas, que traten de hacer lo mismo que tú, para dejar un hermoso recuerdo de su paso por la vida. Manejar constantemente pensamientos que eleven y mejoren sustancialmente la vida no es fácil. Los pensamientos negativos nos asaltan como moscardones que impiden un pensamiento diáfano que dé como resultado acciones que merezcan ser ejemplo para los demás.

Desde que yo recuerdo, se insiste mucho en manejar pensamientos que hagan crecer el alma de las personas, se han publicado centenares de libros que insisten en la práctica continua de construir en nuestro interior pensamientos que impulsen el ascenso del espíritu, eliminando aquellos que obstaculicen el crecimiento espiritual y nos dejen hundidos en la mediocridad y el desamparo espiritual. Como todas las cosas que valen el esfuerzo impreso en nuestros actos, no es fácil, se requiere estar constantemente atentos para que, en el momento que aparezcan los fantasmas de un pesimismo inoportuno, sacudamos esas molestas alimañas que afectan un pensamiento que eleve y dignifique, para convertirlo en presagio de acciones que mejoren este mundo tan confuso revuelto que nos ha tocado vivir. Si cada uno barremos el frente de nuestra alma eliminando pensamientos y acciones que lastimen a los demás, nuestra existencia será una bendición para todos. Recordemos que los actos de amor son como las ondas de un lago tranquilo, que al arrojar una piedra suscitan una cantidad de ondas que se esparcen en todos sentidos embelleciendo todo el espejo del lago. Hagamos desde ya pequeños actos de bondad que iluminen y destierren la tristeza y la violencia desmedida que se advierte en el planeta lastimando sin piedad a millones de seres humanos. Tenemos una gran responsabilidad ejecutando cotidianamente sencillos y mínimos actos de amor que cambien el mundo. No es necesario ponerse la capa de Supermán. Con realizar actos de bondad pequeñitos pero constantes, lograremos cambiar, casi sin sentirlo, este mundo tan maltratado por la violencia y la incomprensión que parecen envolverlo.

¿Qué te parece si empezamos a tratar de mejorar, primero nosotros mismos y después invitar a los demás a unirse al cambio? Hagamos cada uno un pequeño esfuerzo y, sin presumir de héroes, hacer lo que nos corresponde para mejorar esta “canica azul” que tanto hemos maltratado?

Manos a la obra. Y sin tregua, pero constantemente, hacer lo que nos toca. Recibe mi saludo lleno de afecto con el fuerte y cálido abrazo que siempre te envío. Mac.