Para sobrevivir, ora con fe y gasta con medida, Mac

pagar con tarjeta de credito 810x540¡Hola, mi querido Mac!:

Ante el confuso panorama que se vive en nuestro país, sólo emerge en nuestro cerebro una pregunta que de momento no encuentra una respuesta satisfactoria: ¿Qué nos está pasando? Y lo que pasa es que no sabemos qué nos pasa y casi ni nos importa. Hay sucesos que son recurrentes y cotidianos que manifiestan un desasosiego social y la reacción generalizada es: “no pasa nada” o bien, cerramos los ojos ante una realidad que nos inquieta, pero que esperamos que se resuelva por sí sola o la dejamos a la buena de Dios.

El país arde por una violencia que se ha generalizado desde hace algunos años, y las cifras de personas muertas son contadas por miles. El pensamiento recurrentes en muchos es éste: “es lamentable, pero mientras que a mí o a mi familia no nos suceda nada, ¿por qué preocuparnos?” Y esa minúscula “cafiaspirina mental nos deja impávidos y apoltronados en el cómodo sillón en el que nuestra indolencia y pereza nos tiene inmovilizados. Montañas de muertos aparecen en nuestra TV diariamente y pensamos que eso sucede en otro lado, lejos de mi casa y de mi familia, olvidando que vivimos en comunidad y que tarde o temprano la onda expansiva terminará por tocarnos si permanecemos inmóviles y desentendidos del gravísimo problema que, si no es atendido y solucionado en forma adecuada, todos lamentaremos y sólo esperamos que no sea demasiado tarde para encontrarnos ante una situación dramática que nos afecte en forma generalizada.

Todos podemos hacer algo, por pequeñito que sea para detener esa masacre de gente que muere violentamente todos los días. ¿Cómo? Ahí tenemos las redes sociales, el Internet y algunas cosas más. Incluyamos algo que sería un factor esencial: la oración. Al leer esto, quizá muchos dibujen una sonrisa irónica, paro baste recordar como Winston Churchill pidió a los ingleses que rezaran fervorosamente durante la Segunda Guerra Mundial, para que los alemanes cesaran los brutales bombardeos que destrozaban ciudades enteras, causando miles de muertos: y las plegarias funcionaron, los bombardeos cesaron. Se nos olvida una palabrita de dos letras que mueve montañas: Fe. Lo que pasa es que la fe la tenemos arrinconada en el alma y no creemos en que las cosas pueden cambiar orando con fervor y unidos.

Otro fenómeno de nuestro tiempo que nos tiene enajenados y con una debilidad de carácter colectiva es la publicidad. El famoso “marketing” ha hecho presa de nuestra voluntad y nos maneja con extrema habilidad para estar comprando cosas y cosas para no detener el ritmo de la producción y de la venta. Eso lleva a manipular hábilmente al comprador para que, sin reflexión y a veces sin dinero, con el crédito adquiera cosas aunque no las necesite, lo que lleva a un desbalance de las finanzas familiares en muchos casos. Creo que debemos vacunarnos contra esa enfermedad de estar siempre deseando adquirir cosas que los publicistas nos invitan, con subterfugios mentales, a comprar sin reflexión, lo que lleva a un desequilibrio financiero que nos sume a veces en problemas que no podemos resolver. Hay que invertir y comprar lo que realmente es necesario para no meternos en las angustias de no poder pagar a su vencimiento. Te ruego que medites antes de comprar algo que a su tiempo de vencimiento no puedas liquidar.

Recibe mi saludo cariñoso y el fuerte y cálido abrazo que siempre te ofrezco. Mac.