Haz silencio para que escuches a Dios, Mac

1 f3ruIySFr6jgvIgsfqcSjAMac de todo mi afecto:

He leído un hermoso artículo de José Luis Martín Descalzo sobre el silencio. Lo tituló “El gran silencio“ y narra con el manejo poético del que hacía gala, el momento del nacimiento de Cristo. Te lo transcribo para que lo goces. “El momento exacto en que nació Cristo. El mundo entero contuvo el aliento y se hizo en todo el universo ese gran silencio que ya nunca se ha repetido jamás. Y es que me es imposible entender la historia de Belén como una página más, como una anécdota ocurrida en un rincón cualquiera de los tiempos. Fue, tuvo que ser, un giro cósmico, una especie de segunda creación, una hora en que la naturaleza entera se sintió implicada. ¿O es que Dios podría hacerse hombre sin que se detuvieran de asombro las estrellas, se callaran absortos los animales, vivieran un misterioso temblor las flores todas las cosas?

En Belén se cree o no se cree. Pero ¿cómo creer sin temblores en ese gran misterio de la Encarnación? ¿O es que puede decirse Dios se ha hecho hombre y a continuación encender cigarrillo y hablar de un juego de futbol? Y seguir viviendo como si no hubiera ocurrido el suceso más grande en el mundo en que vivimos? Y es que con este suceso milagroso, hasta el mismo concepto que el hombre podría tener de Dios se hizo diverso. Solo que no lo hemos meditado y valorado y seguimos viviendo en babia. Tal vez por eso nos hemos acostumbrado a vivir ruidosamente nuestra mente y corazón se han acostumbrado a los aullidos de las cerca de las más de 3 mil emisoras de radio que lanzan al aire miles de palabras que casi nada significan y si entontecen a las masas impidiendo pensar y establecer criterios que dignifiquen y eleven las mentes y las almas de la gente. Añadamos a esto los cerca de 500 canales de TV que roban tiempo y valores de las masas y tenemos un pueblo que al que le duele y le molesta pensar, por tanto es presa fácil de manipulación y engaño, que lo puede llevar a convertir en un rebaño de fácil conducción. Ya el psicólogo vienés Erich Fromm advertía el peligro de aficionarse a los medios de comunicación, al convertirlos en una adicción que perjudicaría grandemente a los pueblos. El advertía que hemos llegado a tal punto que, si repentinamente suspendieran por unos días sus transmisiones, muchísima gente se volvería irritable y perdería su ecuanimidad y su equilibrio humano y el resultado sería de pronóstico reservado.

Solo habrá que recordar que el encuentro con Dios solo se puede dar en el silencio. Nunca lo encontraremos entre los ruidos estentóreos de una discoteca o en cualquier festejo ruidoso o en los momentos de un nudo automovilístico. Para encontrar a Dios se requiere tranquilidad, suspender los pensamientos y tener una disposición escucha porque Dios no grita. El sugiere, invita y espera atento tu respuesta. Es como un airecillo suave y agradable que con respeto te lleva a poner en práctica las decisiones que te lleven a lograr lo que deseas lograr en tu vida. Te envío como es costumbre en mis cartas, los deseos por tu felicidad acompañados de un cálido y efusivo abrazo. Mac