Aunque suene obvio, Mac, no gastes mas de lo que ganas

fdfdMac. Hola querido amigo:

En agradable conversación con un compañero, me decía que el mundo y en particular nuestro país, están sufriendo cuatro graves problemas que nos tienen parados de pestañas.

Uno es la exacerbada violencia que se advierte en a lo largo y ancho de la patria. Todos los días los programas noticiosos nos informan de decenas de personas asesinadas por diferentes motivos, que llenan de luto a familias que sufren el dolor de perder un ser querido sin razón aparente y uno se pregunta: ¿Qué es lo que mueve a un asesino a jalar el gatillo de una arma para segar la vida de u semejante? ¿Qué secretas motivaciones habrá en el alma de los matarifes para sembrar dolor y sufrimiento en familias y en comunidades? Las razones son múltiples. Puede ser la venganza por rencillas no perdonadas. Qujzá el robo o viejos pleitos no olvidados. Las causas pueden ser múltiples, pero nada justifica el trágico hecho de sumar cientos de homicidios que dejan en el alma un dolor que lastima las almas, no solo de los deudos del desaparecido, sino en toda la sociedad que sufre y lamenta toda esa montaña cotidiana de asesinatos que aunque no queramos nos afectan negativamente. Lo peor de esta situación es que ya nos estamos acostumbrando a este fenómeno social y lo vemos con indiferencia y como si fuera lo más natural. Estamos llegando a una actitud muy rara y egoísta: mientras o me pase nada a mí o a mi familia, cierro los ojos y los que sufren, que se las arreglen como puedan. Amigo Mac: ¿te parece esta una actitud acorde con las enseñanzas del Maestro Bueno? A su debido tiempo sin duda, pagaremos las consecuencias por nuestro desdén a lo que pasa al prójimo, sin que nosotros movamos un dedo.  Dos: la enorme carga de publicidad que los medios depositan en nuestros hogares en forma indiscriminada incitando a comprar sin medida objetos y cosas que no aportan nada positivo para una mejor vida y te llenan de telebrejos, utilizando la sugestión subliminal para que siempre estés deseando comprar algo, sin necesitarlo. Lo importante para el sistema es sacar los billetes de tu cartera para comprar algo que no necesitas y que más tarde te encuentres con deudas impagables que te quitan el sueño y lesionan la tranquilidad de la familia. Y ahora con la ubicua tarjeta de crédito que agitando tu vanidad, te endeuda insensiblemente hasta llegar a tener deudas impagables con el señuelo de: “”compre con el poder de su firma” y su contraparte: “compre ahora y escóndase después”. A eso añade los réditos leoninos que te cobran los bancos si no pagas a tiempo. A eso suma el satánico invento del “pago mínimo” que te hunde en el mismo infierno que ha orillado a algunos usuarios de las tarjetas a sufrir tales presiones que han llegado hasta el suicidio.

Que necesidad de llegar a esos extremos, cuando podemos evitar tanto sufrimiento siendo ecuánimes y parcos en los gastos para n o vernos en esos callejones sin salida que nos deprimen y nos llenan el alma de angustia. Mejor gastemos de acuerdo a nuestras entradas y no hagamos caso a los cantos de sirena de los publicistas. Viviremos más tranquilos y felices. De los miles de cosas que la publicidad te ofrece solo necesitas unos pocos. Que la sensatéacs y el equilibrio te permitan vivir una vida sin sobresaltos y depresiones. Recibe como siempre mis deseos por tu bienestar. Un fuerte y cálido aabrazo. Mac.