En vez de 'amarrar navajas', nos deberían mostrar lo bueno, Mac

candidatos presidenciales 2018Amigo Mac: ¡saludos y buenos deseos!

Encontré una perla en el libro de Anthony de Mello, “Un minuto para el absurdo” que transcribo por su profundidad y conexión con los sucesos de este tiempo. El Maestro, que era alérgico a las ideologías dijo en cierta ocasión: “En una guerra de ideas, las víctimas son siempre las personas. La gente muchas veces mata por dinero o por poder. Pero los más implacables asesinos son los que matan cuerpos y almas, son los que matan por sus ideas. Sus banderas son la intolerancia y el autoritarismo”.

Este pequeño cuentecillo, nos viene en este momento como anillo al dedo. En esta guerra de parrafadas políticas, que se ha desatado con motivo de las ya muy próximas elecciones, hemos escuchado promesas de todos colores, ataques al contrincante sin medirse en las mentiras y en los engaños que tienen desorientados a los votantes del 1 de Julio. Se inventan delitos, se lanzan denuestos de patios de vecindad lanzados sin ningún recato y sin bases a los candidatos y parece que todo se vale con tal de lograr un hueso –del tamaño que sea- a costa de insultos y frases que parecen ingeniosas, pero que llevan una gran carga emocional, que pueden provocar un gran incendio si no se atajan a tiempo. Es vital pedir a los políticos recato en los actos y moderación en sus palabras para evitar un incendio de grandes proporciones en la vida cívica y normal de los que vivimos en este país.

Por ello, felicito calurosamente a Leo Zuckermann, titular del programa “La hora de opinar” por la brillante idea de convocar a un representante de cada candidato para hablar, cada uno, solo de las cualidades que advierten en su representado. No se escuchó ningún ataque, ni una crítica. Solo se habló de las cualidades que ven en su candidato. Eso al mismo tiempo que atemperó las pasiones, permitió al televidente tener un retrato diferente de cada uno sin lanzar adjetivos inadecuados y no solo permitió –en los dos programas- tener una visión diferente de los presuntos