¡Lo que es decir una Misa como si fuera la única, Mac!

maxresdefaultMac, saludos con el afecto de siempre:

Tuve la fortuna de escuchar una Misa en el canal televisivo ESNE con un sacerdote de Rumanía llamado Claudio Barbut. ¡Qué forma de oficiar la Misa! El lenguaje corporal del Padre proyectaba un respeto que yo pocas veces he visto en diferentes parroquias de nuestro país. Desde el inicio de la Misa, la actitud del oficiante manifestaba que la celebración de la Misa era algo fuera de lo común. Su mirada, los ademanes en la lectura del Evangelio, y su homilía al explicarlo, te hacían suponer que tuvo un cuidado extremo en preparar su mensaje para los asistentes, que respondieron con una aprobación que mostró que el mansaje fue recibido con beneplácito y aprobación.

¡Ah! La hora de la Consagración dejó de ser un rito repetitivo y se convirtió en un momento sublime que hizo sentir a los feligreses que se hizo real el momento de la transubstanciación en el que las palabras del sacerdote, que el mismo Cristo pronunció, convirtieron el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús. ¡Qué forma de tocar la hostia y presentarla ya convertida en el mismo Cristo! Con qué delicadeza y suavidad presentó a los fieles la Hostia Consagrada. La besó con delicadeza y la depositó cuidadosamente en la patena. A todos los asistentes y los que estaban presenciando por la TV, creo que les sorprendió la enorme actitud de respeto y el amor con el que sostuvo lo que, para nosotros los católicos, es el más hermoso misterio de la presencia del Maestro Jesús en el Sacramento de la Comunión, prometida por el mismo Cristo antes de su Pasión.

Los fieles que acudieron a esa Misa mostraban una actitud pocas veces vista en muchas iglesias. Se veía que estaban muy satisfechos. Pero además el sacerdote invitó a los asistentes a practicar otros ritos que unieron las almas en un ofertorio de corazones para el Padre. Difícilmente olvidaremos, para los que vivimos esos momentos, esa inusual experiencia. Quizá es un fuerte llamado de atención para algunos sacerdotes convertidos en burócratas de la religión.

...Por otro lado, con las elecciones de julio para el cambio de Presidente, ya estamos sufriendo la andanada de propaganda política que a todas horas y en todos los medios hacen insufrible ver y escuchar las mismas promesas de cada seis años, nada más que ahora multiplicadas por tanto redentor que ha aparecido como la grama después de unas lluvias. Todos te prometen lo mismo. Es un tormento chino el que sufrimos los televidentes al inyectar en nuestro cerebro repetidamente las bondades y la honestidad de sus candidatos. Como si no supiéramos cómo se las gastan.

Éstas son las elecciones más complicadas de que se tenga memoria en nuestro país, son de pronóstico reservado. Por ello, es importante razonar bien nuestro voto y sufragar con la cabeza fría para elegir al menos malo. Pero no dejar de votar: ir a las casillas y cumplir con ese deber. Te deseo lo mejor y te envío un abrazo cálido y mi saludo afectuoso. Mac.