Necesitamos Pastores más cercanos, ¿no crees, Mac?

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Saludos afectuosos, amigo Mac:

Siempre he observado y visto con admiración los rostros de algunas monjas de cualquier Congregación al acercarse con las personas. He de confesar que experimento un poco de envidia al advertir en sus contactos una sonrisa tan hermosa que comunica una apertura franca y amable, invitando a la confidencia y al diálogo, prometiendo el nacimiento de un contacto que perdura en el alma durante mucho tiempo. Claro que debe haber sus excepciones, pero la regla general es ésa. Recordemos el gentil rostro de la Madre Teresa de Calcuta, surcado de arrugas que marcaban el paso del tiempo, pero que imprimieron una honda ternura y un amor hacia los demás, que será imborrable, aunque pasen cientos de años.

¿Cuál es el secreto de esa explosiva felicidad que sin palabras comunican a los demás? No es ningún secreto. Es un constante estar en la presencia del Señor lo que imprime en su espíritu ese deseo de compartir los raudales de felicidad que acunan en su alma y el anhelo de transmitirlos para que se extienda en el mundo el amor que Jesús, el Maestro Bueno, vino a enseñarnos por medio de su doctrina manifiesta en el Evangelio.

En ocasiones veo las celebraciones litúrgicas en el Vaticano y he podido observar la paz que irradian. Sus rostros, en los que imprimen sonrisas y expresiones de una paz interior, que invitan a preguntar cómo han llegado a lograr esa actitud de paz y de bondad que tanto se admira por propios y extraños. La respuesta es simple: una de ellas me dijo que basta con estar siempre en la presencia de Dios y seguir sus insinuaciones sin regateos. No es fácil, pero se puede lograr estando atento y siendo constante en la oración y en la atención al servicio de los demás, sobre todo a los más necesitados.

¿Qué se advierte al voltear la moneda? Ves a decenas de monseñores con expresiones pétreas, muy conscientes de su dignidad que no ofrecen ni media sonrisa. Como que da cierto “temorcillo” acercarse a ellos y me pregunto: ¿Si Jesús hubiera iniciado su predicación con la misma actitud de estos jerarcas, hubiera tenido la misma fidelidad de sus discípulos y seguidores? Creo que la respuesta es obvia. Por eso José Antonio Pagola en sus cuatro libros sobre los evangelios de Juan, Lucas, Marcos y Mateo, sostiene que la iglesia de hoy tiene millones de “adeptos” pero pocos católicos que vivan en forma auténtica las enseñanzas del Maestro Jesús.

Se necesita un cambio urgente, una reforma a fondo que sacuda la modorra de la jerarquía cuanto antes. Por eso se está dando la bienvenida al nuevo Pastor de la Arquidiócesis de México. Existe la esperanza de un cambio que mueva las almas para renovar las actividades pastorales que se requieren en tiempos tan complejos como los que se viven ahora.

Los difíciles tiempos que vivimos exigen cambios de fondo no de forma. Se espera un resurgir de la Iglesia para no terminar como lo anticipaba un sacerdote de Zamora. Si seguimos así, como hasta ahora, pronto las iglesias se verán vacías de feligreses y sólo tenderemos cientos de iglesias convertidas en museos. Te reitero mi afecto rubricado con un fuerte y cálido abrazo. Mac.