1520428602887 1Padre Pegueros: “¿Cuándo es la fiesta de San Pablo VI)… ¿Es cierto que fueron muy amigos con el Papa San Juan XIII?... ¿Qué era lo que los unía, cuando parecen tan distintos en su modo de ser?... Gracias… Soy admirador de ambos Papas…”

Juvenal Gutiérrez Rivas (Morelia).

El 25 de enero de este año, el Papa Francisco estableció que la fiesta de San Pablo VI tuviera lugar, en toda la Iglesia, el día 29 de mayo. Acabamos de pasar esa festividad. Y la razón para fijar su celebración el 29 de mayo es que ésa es la fecha de su Ordenación Sacerdotal. Este Santo murió el 6 de agosto de 1978. Fue el día de su nacimiento al Cielo. Y como ese día es la Transfiguración del Señor, el Papa Francisco escogió el 29 de mayo.

Juan XXIII, el Papa bueno, nos dejó escrito: “El amor a Dios y al prójimo es verdaderamente el oro precioso, aquilatado, que enriquece a quien lo posee y lo hace grato a medida que lo entrega” También: “La caridad comienza por las formas de respeto y de cortesía, que son el ornamento de la convivencia humana”.

La amistad de estos dos Papas nació pronto: “El mismo y bellísimo cielo de la Lombardía nos ha sonreído en los principios de nuestras vidas. Y una larga costumbre de contactos fraternales le dio vida y alegró mucho nuestro común servicio a la Santa Sede”. Éste fue el saludo caluroso y lleno de afecto sincero y de una gran estima que le mandó el Cardenal Roncalli, Patriarca de Venecia, al recién elegido Arzobispo de Milán, Mons. Juan Bautista Montini el 12 de diciembre de 1954.

Ángel José Roncalli trabajó como diplomático en diversos países por largos 28 años, de 1925 a 1953. Y Montini trabajó en la Secretaría de Estado, por el mismo tiempo, durante 30 años: de 1924 a 1954. Cada vez que Roncalli venía a Roma se encontraba a su amigo en el Vaticano. Como se escribían con frecuencia por carta, los encuentros personales eran largamente disfrutados por ambos y su amistad crecía por el amor que ambos profesaban a la Iglesia de Cristo, que uno llamaría Ecclesiam suam y el otro Mater et Magistra.

Cada año, Juan XXIII, con ocasión de la fiesta de San Juan Bautista, el 24 de junio, escribía una felicitación a su amigo. En 1940, en esa carta que no faltaba nunca, le hace mención de que en la vida ha conocido muchísimos Juanes, pero que él sólo felicita a su párroco de Bérgamo y a Montini. Además le desea con todo afecto que San Juan el Bautista le ayude a “Enderezar los caminos del Señor y hacer rectos sus senderos”. La estima que le tenía se muestra al nombrarlo Cardenal a pocas semanas de iniciado su Pontificado.

De temperamentos tan diversos, uno campesino y otro de familia acomodada, siempre supieron animarse uno al otro en los trabajos oscuros de largas horas de oficina que siguen todavía necesitándose en la Iglesia. Fueron ambos verdaderos Pastores; dos Papas diversamente e igualmente santos.